Las carreras de hombres con tacones se convierten en un modo cada vez más popular de lucha contra la discriminación y la violencia de género. Por Fernando Goitia

Lo hacen cada año desde hace casi dos décadas. Miles de hombres en Toronto caminan una milla con tacones y carteles con lemas del tipo: «Soy lo suficientemente hombre», en un llamativo acto contra la discriminación y la violencia de género.

El movimiento recauda millones para luchar contra la violencia de género

La primera carrera Walk a Mile in Her Shoes (‘Camina una Milla en Sus Zapatos’) se celebró en 2001 en la gran metrópoli canadiense y hoy se ha extendido por varias ciudades americanas. La idea es que, al calzarse unos stilettos -aunque tampoco haya que exagerar-, los hombres experimenten las dificultades inherentes al uso de este tipo de calzado, asociado a la idea de elegancia, belleza y perfección femenina, y desarrollen así una mayor comprensión hacia las mujeres.

Ponerse en los zapatos ajenos es, de hecho, el principio básico de la empatía, y, aunque no todas las mujeres utilizan tacones, la iniciativa, bien vista por colectivos feministas, es ya un movimiento (www.walkamileinhershoes.org) que recauda millones y crea refugios para víctimas de violaciones y malos tratos y programas de prevención y tratamiento de la violencia sexual.

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