Se agrava el colapso de los campos de refugiados en las islas griegas y comienza el reparto de acogidos en el continente. Por Fátima Uribarri

En agosto regresaron las oleadas. Aparecieron de nuevo las barcas atestadas de gente. Solo durante ese mes arribaron 9000 personas nuevas a los ya colapsados campos de refugiados de las islas griegas. En septiembre arribaron otras 8000 más. Estas llegadas masivas demostraban que Turquía iba en serio cuando en julio anunció que suspendía su acuerdo con la Unión Europea por el que aceptaba ‘quedarse’ un alto cupo de refugiados a cambio de dinero y la exención de visado para sus ciudadanos. Los turcos cesaron su labor de contención y multiplicaron los problemas de los campos de refugiados de las islas griegas, donde se hacinan más de 20.000 personas.

Solo en el campo de Moria (Lesbos) se hacinan más de 11.000 personas 

Solo en el de Moria, en Lesbos, diseñado para acoger a 3000 individuos, malviven 11.000. Grecia ha tenido que tomar medidas y han comenzado los traslados a Tesalónica, Kilkís y otras ciudades.  El niño de la imagen acaba de llegar al puerto de El Pireo. Espera destino. Según Sophie McCan, de Médicos sin Fronteras, los refugiados están muy desalentados porque «no tienen ninguna información sobre su futuro».

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