Libra es la criptomoneda de Facebook basada en el modelo Blockchain, un modelo potente y confiable que revoluciona el concepto mismo del dinero. Por C. M. Sánchez

¿Y qué diablos es el Blockchain? Una cadena de bloques que a la mayoría le sonará a chino. Es el fundamento en el que está basado el bitcoin, la famosa criptomoneda digital.  El bitcoin solo es la cáscara. Pero el Blockchain, su nuez, ha llegado para quedarse. Y son los bancos y los gobiernos los que están más interesados en integrarlo en el sistema. 

¿En qué consiste? El Blockchain es una especie de libro de contabilidad compartido entre miles de ordenadores. Público y transparente. En esa base de datos descentralizada se almacenan todas las operaciones realizadas en forma de bloques. Cada bloque de información se verifica entre todos los ordenadores de la red. Cada orden de compraventa se actualiza al instante. No se puede repetir una operación. O sea, no puedo pagar dos veces con la misma moneda. Ni se puede manipular. No hay posibilidad de caja B. Todo está a la vista. Lo cual hace frotarse las manos a los ministros de Hacienda… Defraudar, en teoría, es imposible.

Ya es posible el pago en línea sin intermediarios, instantáneo y casi sin coste. El sistema se llama Blockchain y los bancos lo ven como una amenaza

Aunque todas las transacciones están a la vista, las identidades del comprador y del vendedor están protegidas. Es decir, se mantienen el anonimato del que envía el dinero y el del que lo recibe. Cada uno tiene su ‘monedero’, es decir, su cuenta virtual. Con dos llaves. Una pública y otra privada. La clave pública puede ser consultada por cualquiera, al igual que una dirección de correo. Yo te envío la ‘pasta’ a esa dirección, que viene a ser como tu número de cuenta bancaria. Pero la privada solo la conozco yo, es decir, solo yo puedo abrir mi monedero. La seguridad es máxima. Así que hasta que no encuentre una manera de vincular una operación a un contribuyente, todo dependerá de nuestra buena voluntad a la hora de hacer una factura, lo que también sucede hoy con los pagos en metálico.

Pero la gran sublevación de Blockchain, su lado más salvaje, es que permite que vendedores y clientes, o particulares entre sí, se conecten y hagan pagos en línea sin intermediarios. Y además en el mismo tiempo -un suspiro- en el que se envía un e-mail y con el mismo coste -ínfimo-, aunque sea entre países diferentes. Y, vaya, esto es una amenaza al negocio de los bancos, que pierden sus comisiones. Y por eso la banca está tan interesada en domesticar el Blockchain. El 80 por ciento ya tiene equipos desarrollando aplicaciones basadas en este sistema.