El Museo del Prado explora las similitudes entre la pintura holandesa y la española del siglo XVII. Johannes Vermeer se encara con Velázquez, Ribera y otros genios. Por Suzana Mihalic

El autor: Johannes Vermeer (Delft, Países Bajos, 1632-1675)

A su manera: íntimo y sencillo

johannes vermeer arte museo del prado (2)

Estuvo olvidado durante dos siglos, pero ‘resucitó’ en el XIX y se ha convertido en uno de los artistas más aclamados del Barroco y en uno de los más destacados creadores de la edad de oro neerlandesa. Su estilo es muy personal, hiperrealista, intimista, abundante en detalles y, sin embargo, de una sencillez apabullante. Su pintura es aséptica y está impregnada de austeridad. También hay en algunas de sus obras una atmósfera que conecta con el tenebrismo de Caravaggio, artista con el que comparte la maestría en el manejo de la luz.

Vista de casas en Delft (“La callejuela”) Johannes Vermeer. Óleo sobre lienzo, 54,3 x 44 cm, h. 1658 / Ámsterdam, Rijksmuseum, SK-A-2860

1. EL TEMA: MUY RARO EN ÉL

Se cree que Vermeer vivía justo enfrente de esta casa. Esta obra es una de las dos únicas escenas exteriores que se conservan del artista, más conocido por sus interiores intimistas. La composición parece dividida en dos partes. La de la derecha, más plana, la ocupa toda la fachada; en la izquierda hay varias casas que transmiten gran profundidad y el cielo azul con nubes blancas reflejando la luz.

2. LA TÉCNICA: PINTURA CON ESTRATOS

Es una obra maestra del estilo más realista del barroco holandés. Para incluir tantos detalles, Vermeer utilizó la técnica del layering, frecuente en muchas de sus pinturas. Se pinta en estratos: una primera capa ocupa todo el lienzo; luego, se definen las superficies más oscuras, como las casas; después, pinceladas más finas perfilan las formas de los ladrillos y todos los demás detalles que componen la fachada.

3. FIRMA: GRAFITI

En la esquina inferior izquierda, sobre una parte de la pared blanca, bajo las ventanas, aparece la firma de Vermeer, iVMeer, como si fuera un grafiti incrustado en la fachada. Se convierte en un elemento más de la composición. En contraste con estos trazos y en este mismo lado del lienzo, una cascada de flores azules y blancas -elaborada a base de pinceladas puntilladas- recorre la fachada.

4. PIGMENTOS: ANTIGUOS Y TÓXICOS

Vermeer utilizó pigmentos típicos de la época, algunos de ellos empleados ya desde antiguo. El principal pigmento para los ladrillos es el ocre rojo, presente incluso en la cueva de Altamira. El amarillo de plomo y estaño es bastante habitual en su obra combinado con ultramar, azurita y esmalte. Por último, el plomo blanco -un pigmento bastante tóxico-, que usa para pintar la luz.

5. LAS FIGURAS: MUY ATAREADAS

Hay cuatro figuras y todas están muy ocupadas. La mujer en la entrada -la única que muestra el rostro, aunque sin detalles- está cosiendo. Hay dos niños -que no dejan ver lo que hacen- en primer plano. A la izquierda está una muchacha lavando. Los rayos X han mostrado otra figura en la entrada al pasadizo, posteriormente borrada: no quiso abarrotar la escena tranquila y equilibrada.

6. EL TRUCO: LA CÁMARA OSCURA

A Vermeer le obsesionó el comportamiento de la luz. Es uno de los pintores que se valió de instrumentos ópticos para realizar sus creaciones. Se cree que Vista de casas en Delft es la primera obra donde utilizó la cámara oscura en un motivo arquitectónico. La cámara oscura es un instrumento óptico que disminuye la luz, pero conserva la proporción, la forma y el colorido de las cosas. La utilizó en bastantes de sus obras.

PARA SABER MÁS

Museo del Prado. Velázquez, Rembrandt, Vermeer. Miradas afines. A partir del 25 de junio.

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