La bailaora Amparo NiƱo, madre y tĆa de los Ketama, nos da las claves de la gastronomĆa gitana mientras nos prepara el plato estrella: la berza gitana. Texto, fotos y vĆdeo: Daniel MĆ©ndez
Suena el telĆ©fono en casa de Amparo NiƱo y Pepe Habichuela. Ā«Les dije que iba a preparar una berza gitana con ‘pringĆ”’ y se estĆ”n apuntando todosĀ», dice ella, mientras remueve los garbanzos. Su hijo, el ex-Ketama Josemi Carmona (junto a Juan y Antonio Carmona), que pensaba venir a por el tĆŗper y marcharse a sus quehaceres, termina quedĆ”ndose. Carlos, hermano de Pepe Habichuela, tambiĆ©n se apunta con su mujer, ToƱi (la bailaora Antonia GonzĆ”lez, la PescaĆlla), y sus hijos Carlos y Cori… Todos son mĆŗsicos o bailaores. Y miembros de esta gran saga que son los Habichuela. Sentados a la mesa, dan buena cuenta del puchero que ha preparado ‘la tĆa Amparo’. Es la tónica habitual.
Es una comida con ecos de otros tiempos. De cuchara y solidaria. Siempre con alguna ración de mÔs por si un familiar o un amigo, de improviso, se sienta a la mesa
Ā«Siempre hago comida de mĆ”s -cuenta la anfitriona-. Porque por ‘H’ o por ‘B’ siempre se presenta alguien a comer. Esa costumbre la tenemos los gitanos mucho. Si estĆ”s en casa a la hora del almuerzo, te sientas a la mesa con nosotrosĀ». Es parte de la hospitalidad gitana. TambiĆ©n, una huella de los tiempos de escasez. Cocina económica y raciones extra, por si algĆŗn familiar o conocido necesita un plato caliente. Una cocina de aprovechamiento marcada por la solidaridad. Ā«Date cuenta de que antes se guisaba con muy poca cosa, porque no habĆa dinero -dice Amparo-. La sopa de tomate es una comida muy simple, pero con un huevo cuajado y hierbabuena estĆ” buenĆsimaĀ».
En el plato abundan los guisos
De esos que cuecen a fuego lento. El potaje, la olla gitana, los arroces… recetas que antaƱo se hacĆan a la lumbre y hoy hierven despacito en la cocina de gas o en la vitrocerĆ”mica. Ā«Yo crecĆ en Sevilla, en el barrio de Triana. Y nosotros la cocina la tenĆamos en el patio, como el resto de los vecinos. AllĆ se mezclaban los olores de lo que estaba cocinando cada una. Y se aprendĆa mucho, se enseƱaban unas a otras. Ā”No como ahora, que te metes en tu piso y no te ve nadie!Ā».
Es una cocina oral, transmitida por la madre y la suegra: Ā«AdemĆ”s, todas las vecinas guisĆ”bamos en el patio… Y aprendĆamos unas de otrasĀ»
Y asĆ era tambiĆ©n como se transmitĆa el saber culinario gitano, una tradición que se integra en la llamada ‘dieta mediterrĆ”nea’. En su versión low cost, digamos. Pero con una sabia mezcla de proteĆna animal (pollo, cerdo, vaca…) con legumbres, arroz y verduras. No abunda la bibliografĆa especializada acerca de una tradición eminentemente oral. QuizĆ” por eso Amparo se estĆ” planteando ahora abrir un canal de cocina en YouTube: La cocina gitana de la tĆa Amparo, se llamarĆa. No es la primera divulgadora de la familia. Matilde Amaya, su cuƱada (la viuda de Juan Habichuela, hermano de Pepe), publicó en 2002 un libro hoy descatalogado: La cocina gitana de Matilde Amaya. Una nutrida serie de recetas que van desde potajes y caldo con pelotas -un indispensable de la Navidad- hasta arroces o postres.

Ya en sus primeras pĆ”ginas queda clara una cosa: estamos ante una cocina eminentemente cualitativa. MĆ”s que de gramos hablamos de pellizcos. Ā«Una pizca -escribe la cuƱada de Amparo- es la cantidad de especie que cabe entre dos dedos, el Ćndice y el pulgarĀ». AquĆ se cocina a ojo. Y a ojo, por ejemplo, vemos que Amparo echa el pimentón en la olla donde cuece la berza. Por cierto, que berza en AndalucĆa -y especialmente en CĆ”diz, Sevilla o MĆ”laga- es como se llama a cualquier cocido con verdura.
De boca en boca
La Fundación Secretariado Gitano y otras como la Fundación Alicia han recopilado recetas de la comunidad gitana en distintas provincias espaƱolas. En las historias de vida que recogen, coinciden en un pasado con mĆ”s limitaciones económicas que el presente. Y en una fuente principal de aprendizaje de los secretos culinarios: la madre o la suegra. Ā«Yo veĆa a mi madre cocinar. Mi padre tambiĆ©n cocinaba muy bien. Al principio yo no cocinaba mucho. Como soy bailaora, me fui a Marbella a trabajar y siempre comĆamos en restaurantes. Un dĆa, me atrevĆ a hacer un potaje, a ver cómo salĆa… Y debió de salir bien porque todos mis compaƱeros decĆan: ‘ ĀæQuĆ© pasa aquĆ hoy que huele tan bien?’. Y se agregaron todos a comerĀ».

Amparo NiƱo crearĆ” un canal en You Tube: ‘La cocina gitana de la tĆa Amparo’
ContinĆŗa hablando Amparo de otra de sus maestras, la madre de su marido, Pepe (Ā«cincuenta aƱos juntos llevamos ya, Ā”toda una vida! Y muchos guisosĀ»). Su suegra, granadina, cocinaba algunos platos que no eran habituales en Sevilla. Ā«La comida de Granada es muy rica, pero un poco distinta. Mi suegra, por ejemplo, hacĆa un arroz buenĆsimo. Lo llamĆ”bamos ‘el arroz de mama Luisa’Ā». Y Josemi confirma que sigue pidiĆ©ndole a Amparo de vez en cuando que lo prepare. Ā«O tambiĆ©n me dice que le haga las patatas de la abuela Gracia. Y le preparo unas patatas con carne, le cuajo un huevo y le echo harina tostada para que quede bien trabadito. Estas son comidas de SevillaĀ».
De hecho, no podemos hablar de una comida gitana sin caer en un reduccionismo excesivo. Este pueblo nómada salió de la región india de Punjab a partir del siglo V de nuestra era. Las migraciones se extendieron a lo largo de los siglos, hacia Occidente. Hacia el siglo XV o XVI ya se habĆan establecido en Europa. El documento mĆ”s antiguo que refleja su llegada a EspaƱa es un salvoconducto firmado por Alfonso V en 1425, a favor de Ā«el amado y devoto Don Juan de Egipto MenorĀ».
AquĆ se cocina a pellizcos, a ojo. Y en cada plato hay huellas de tiempos de escasez. Ā«Antes se guisaba con muy poca cosa. No habĆa dineroĀ»
‘Egipcianos’ es como se llamaba entonces a esta comunidad, pues se pensaba que venĆan de Egipto. De este tĆ©rmino viene la actual palabra ‘gitano’, de igual manera que el vocablo inglĆ©s ‘egyptians’ derivó primero en ‘gipcyans’ y despuĆ©s en ‘gipsy’. Como es natural, en su camino de Asia Menor a Grecia incorporaron distintas tradiciones culinarias. Y, del mismo modo en que un gitano no cocinarĆ” lo mismo en Europa del Este que en BĆ©lgica, tampoco la comunidad gitana prepararĆ” platos iguales en Tarrasa y en AlmerĆa. Por ejemplo, hay casi tantas versiones de olla gitana como cocineros en los fogones. Es raro que dos recetas coincidan y se aprecian tambiĆ©n diferencias regionales. mientras en AlmerĆa es raro que lleve carne, los garbanzos gitanos de CĆ”diz no se conciben sin su ración de ternera y panceta.
Y una vida nómada -a su manera- continĆŗa llevando hoy la familia de Amparo. No paran: todo el dĆa de acĆ” para allĆ” a raĆz de sus conciertos y espectĆ”culos. Al dĆa siguiente del encuentro con XLSemanal, Pepe se va a Chicago y Josemi parte hacia Nueva York. Es el ritmo habitual. Eso sĆ, ‘armados’ con su tarterita para el avión.
Divulgadora Amparo, casada con el genial guitarrista Pepe Habichuela, es quien siempre cocina en casa. Como la gastronomĆa gitana es una tradición oral (no hay casi libros), Amparo crearĆ” un canal en YouTube. ‘La cocina gitana de la tĆa Amparo’.
Ingredientes bƔsicos de la cocina gitana

Legumbres
Las judĆas (o habichuelas), los garbanzos… estĆ”n presentes en gran cantidad de pucheros y
son imprescindibles en el recetario gitano, como en el potaje de Navidad (con espinacas, garbanzos y bacalao). TambiƩn abundan las recetas con arroz, al horno o cocido.
Pimentón
Amparo lo echa sin medir. directamente desde la lata sobre la olla. Se usa para rematar cualquier sofrito y para dar color, como el azafrÔn. Sin estas especias, el plato queda sin color, «como
comida de payosĀ».
Hinojo
Es uno de los secretos del sabor gitano. Se usa para el sofrito en platos como el arroz con
habichuelas e hinojos. O se cuece directamente con el puchero. En la berza gitana es un clĆ”sico tambiĆ©n la tagarnina, una planta de la familia de los cardos que se recogĆa directamente de las tierras en barbecho. Hoy se vende en verdulerĆas de postĆn.
Hierbabuena
La llevan a menudo la sopa de tomate y platos clĆ”sicos como la olla gitana (con garbanzos, judĆas verdes y calabaza). Otra fuente de sabor económica. basta con tener una planta en casa.
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