La nueva zona de tránsito del aeropuerto de Singapur es una selva tropical con la mayor cascada del mundo bajo techo. Por Fernando Goitia

Mil cien millones de euros y cinco años de trabajo. Esto es lo que ha costado la nueva zona central del aeropuerto de Singapur. Considerado el mejor del planeta en materia de servicios para pasajeros, ahora, mientras esperan, los viajeros se sentirán también en el paraíso dentro de uno de los edificios más extraordinarios del mundo. No solo por disfrutar de la cascada bajo techo más alta del planeta -40 metros de caída y 38.000 litros de agua por minuto que se iluminan de noche-; en los 14.000 metros cuadrados del nuevo punto de tránsito hay un invernadero, jardines y atracciones como puentes, miradores y un laberinto vegetal y otro de espejos. Además de 280 negocios y restaurantes y la vía del tren que conecta las tres terminales del aeropuerto.

Hay un invernadero, laberintos vegetales y 280 negocios

La bóveda, con forma de huevo vista desde el exterior, está elaborada con paneles de vidrio que absorben el ruido de los aviones, regulan la temperatura en el interior y no producen reflejos que puedan molestar a los pilotos. Los retrasos, a partir de ahora, se harán sin duda algo más llevaderos.

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