No lo llames ‘mentira’, di ‘hecho alternativo’

Palabrería

Anécdota. Directrices para dar repercusión a los mensajes públicos. Enviamos estas instrucciones a los partidarios para que sepan cómo maximizar cada acción. Lo primero que queremos transmitir es que la campaña sigue su curso con éxito y que hemos conseguido pasar en poco tiempo de ser una anécdota mediática a colocarnos en el centro de la situación comunicativa, no ideológica, por supuesto, porque lo nuestro es el extremo.

Concéntrica. Somos fuertes en las redes sociales y la presencia en los medios de comunicación aumenta de forma aplastante. Hemos creado una figura concéntrica que expande de manera continua sus anillos. Los diarios/radios/teles de la derecha nos prestan una atención que ni a Manolete después de sus mejores faenas. Conseguimos machacar a los que nos desafían, incluso ¡infiltrándonos en TripAdvisor! Ver documento anexo sobre el cocinero que nos faltó al respeto y la bragada respuesta de nuestros seguidores, sobre todo aquel que escribió en Instagram: «Buahhh, pues ya no voy. Voy a joderles un rato en tripadvisor» [sic]. Aunque os aconsejamos que, de proceder así, seáis cautelosos y sagaces: si vais a mentir, ¡no aviséis!

Plastilina. Lo inmediato es difundir de forma continuada (no parar, no parar, no parar) barbaridades, exageraciones, desfiguraciones de la verdad y de la realidad. Pensad en la maleabilidad de la plastilina y cómo cambia en vuestras manos. Es eso que los anglosajones llaman fake news y a nosotros nos gusta traducir como ‘hechos alternativos’. Inventad cifras e informaciones, pero no fantaseéis con organismos imaginados para justificar los mensajes. Si decís que «tomar un coñac después de las comidas alarga la vida» no añadáis «según el Instituto Pro Inmortalidad de Múnich» porque os pillarán enseguida. Determinar si existe o no una fuente es fácil. ¿Y un dato? Imposible. La sociedad de la información es, a la vez, la de la desinformación por el exceso. Abrumad al contrario con una avalancha de referencias. ¡Sed creativos con la mentira! Perdón: ¡con los hechos alternativos!

Tibio. La estrategia tiene un doble sentido. Uno: diseminar el caos y la duda para calentar a los tibios, a los dispuestos a cambiar de parecer con la mirada diferente y discrepante que ofrecemos. Dos: obligar al antagonista a responder, siendo cautivo de nuestros… hechos alternativos. Pasará tanto tiempo intentando desmentirnos, corrigiéndonos, denunciándonos que dejará sus ocupaciones. Lo sojuzgaremos, lo atenazaremos al discurso elegido. Evolucionará sin querer hacia lo que odia: ser un involuntario propagandista. Respondiéndonos y atacándonos, difundirá nuestros propósitos sin quedarle tiempo para los propios. Llenaremos las redes sociales con nuestra presencia, sin preocuparnos de si nos ponen bien o mal. Ah, las páginas de los viejos periódicos, aún influyentes: las colapsarán los columnistas con análisis sobre la causa. ¿A favor? ¿En contra? ¡Qué más da!

Estiércol. Buscad, identificad y captad al hombre nuevo. Es un huérfano del sistema. No encuentra su lugar. Corretea por los márgenes. Recibe más noes que síes. Blanco, heterosexual, con un trabajo precario, desorientado en lo ideológico. Las mujeres se aprovechan. Los sexos se diluyen. Los inmigrantes nos roban. La patria se rompe. Pisan la bandera y silban el himno. Los partidos tradicionales mienten y traicionan. Abonad esa tierra con estiércol y algo crecerá en el humus.

Dardo. Nuestro éxito pasa por sumar el mayor número de príncipes destronados. Mientras descubren en qué consiste la masculinidad renovada, saquemos jugo a la vieja, a eso que llaman ‘machismo’ y que reivindicamos con la casta del miura. Convirtámoslos en dardos, la punta afilada y la cola ligera. Oh, sí, tú, apóyanos porque te lanzaremos al punto rojo de la diana y volverás a reinar, a ser el macho alfa, a sentarte con las piernas bien abiertas como corresponde a tu sexo. A gobernar tu casa. Porque fuera ya lo haremos nosotros.