Julián Esteban Serrano, Capellán del H.C.D, Gómez Ulla (Madrid) nos mandaba esta emocionante carta

Lo que estaba temiendo de un momento a otro llegó para mí a media mañana del lunes: me avisaron de la Urgencia para que administrara la Unción de los Enfermos a una persona de 94 años, con patología previa, confirmada de coronavirus. Administré el sacramento piadosamente, con tranquilidad y respeto, a la par que adoptando todas las medidas previstas por el protocolo sanitario, contando en todo momento con la ayuda inestimable del personal de enfermería. El paciente, confortado espiritualmente, me consta que también se sintió anímicamente reconfortado. A esa actuación fueron sucediéndose y con cierta periodicidad otras similares, procurando seguir la disciplina establecida y esforzándome siempre en infundir en la persona postrada un trato personal, sosegado y apaciguador. Acompaño esas urgencias reforzando los momentos de oración ante el Sagrario para que el Señor me asista y auxilie con su paz, para así yo asistir y auxiliar a aquellos a los que la atención hospitalaria me va confiando. En cualquier caso, procuro un espacio suficiente para pedir perdón por aquellas ocasiones durante estas semanas (seguro que las hubo, haya sido o no yo consciente) en las cuales no he obrado con la serenidad requerida por las circunstancias, permitiendo que aflorasen muestras de vacilación, de angustia y de miedo.

Te puede interesar

‘Yo no necesito aplausos’, la carta de una médica