Andrés Sepúlveda, de 31 años, es un hacker colombiano que afirma haber hackeado campañas electorales durante ocho años en Latinoamérica. Por Carlos Manuel Sánchez

Una condena de diez años por espionaje en las elecciones colombianas de 2014, es la pena que cumple Andrés Sepúlveda. Se ufana, en una entrevista en Businessweek, de haber hecho el trabajo sucio para que Peña Nieto ganase las de México en 2012, lo que ha sido desmentido por el Gobierno mexicano.

Sepúlveda dice que instaló un virus en los routers de la sede del PRD. Y así pinchó teléfonos y ordenadores y robó estrategias de campaña. Conocía los discursos de sus rivales mientras los redactores lo tecleaban. Gestionó miles de cuentas falsas en redes sociales y las usó para dirigir la ‘conversación’ de los usuarios hacia los planes que promovía Peña Nieto. Disponía de miles de bots en Twitter (cuentas ‘zombis’ que actualiza un programa informático) para generar tendencia… Por ejemplo, diciendo que una victoria de la oposición significaría el hundimiento del peso mexicano. En la noche electoral programó ordenadores para que telefoneasen de madrugada a miles de ciudadanos con un mensaje grabado de un candidato izquierdista, lo que enfureció a muchos votantes. El dinero no era problema. Sepúlveda cuenta que tenía un presupuesto de 600.000 dólares y dirigía a un equipo de media docena de hackers. La misma noche de la victoria de Peña Nieto, comenzó a destruir pruebas. perforó memorias USB, discos duros y teléfonos móviles, quemó sus circuitos en un microondas… Eliminó los servidores alquilados en Rusia y pagados con bitcoins de forma anónima…

Además de México, Sepúlveda también dice que hizo tareas de ‘fontanería’ política en Panamá, Honduras, El Salvador, Colombia, Costa Rica, Guatemala y Venezuela.