Atraídos por la belleza de los paisajes desérticos, en el Gobi ya empiezan a formarse atascos de turistas.

Las colas ya alcanzan los dos kilómetros de largo. Como en el Everest -donde en mayo pasado murieron ocho de los más de 200 de montañistas que batieron el récord de ascensos en una misma jornada y que ‘colapsaron’ al hacer cumbre-, también en las dunas del desierto de Gobi empiezan a formarse cada verano auténticos atascos. Montados en camellos, los turistas avanzan hacia Dunhuang, la ciudad oasis Patrimonio Mundial de la Unesco, en la provincia de Gansu, al noroeste de China, atraídos por paisajes desérticos como Mingsha Shan, famosa por el misterioso sonido del viento al soplar allí, o las cuevas de Mogao, 492 grutas budistas cuya construcción abarca del siglo IV al XIV.

Te puede interesar

Las fascinantes carreras de camellos en el desierto