Un año más -y ya van 64- el Festival de Teatro Clásico de Mérida reúne a grandes actores en un escenario inigualable: el Teatro Romano de la ciudad extremeña. Hablamos con cuatro de sus estrellas cuando se preparan para abordar a personajes míticos. Por Virginia Drake / Fotos: Carlos Luján

RAFAEL ÁLVAREZ, ‘EL BRUJO’

Rafael Alvarez el brujo

Dirige e interpreta ‘Esquilo, nacimiento y muerte de la tragedia’, obra de la que es autor, director y único autor. En Mérida del 18 al 22 de julio

Juglar, cómico, observador, filósofo nacido en Lucena, en 1950. Rafael Álvarez es un hombre intenso al que le gusta encarnar papeles de pordioseros y perdedores.  Tiene la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes (2002) y la de Andalucía (2012).

XL. ¿Por qué lo llaman ‘el Brujo’?

R.Á. Fue un mote que me pusieron en el colegio y no lo hicieron por mis pintas, porque tenía el pelo corto y de color oscuro. Supongo que ya vieron en mí algo extravagante y egocéntrico.

XL. Su padre insistió en que estudiara Derecho.

R.Á. Pensaba que el teatro era poco serio, pero, cuando vio que trabajé en dos películas, lo dio por perdido.

“Eso de que el teatro puede cambiar el mundo es una pretensión”

XL. A Esquilo se lo considera el primer trágico griego.

R.Á. No solo es el primero, Esquilo es el espíritu de la tragedia: es el más arcaico y el más primitivo. Eurípides, viene detrás, pero su teatro es más racionalista. Yo me enamoré de Esquilo.

XL. Entre sus últimos espectáculos hay obras de santa Teresa, san Juan de la Cruz, san Francisco de Asís… hasta ‘Autobiografía de un yogui’. ¿Ha entrado en fase mística total?

R.Á. Me gusta mucho la investigación sobre la mística en todas las culturas. Me interesan el budismo, el islam, los grandes poetas de Al-Ándalus… Desde muy joven practico la meditación y me siento atraído por esa dimensión mística. Yo creo que Esquilo era eso. un místico, un ‘teopoeta’, un iniciado en los misterios y en las celebraciones rituales más secretas. En Prometeo encadenado, Esquilo revela algunos de esos secretos: roba el fuego sagrado de los dioses y lo pone al servicio de la humanidad.

XL. ¿El teatro ayuda a cambiar el mundo?

R.Á. El teatro es maravilloso; pero de ahí a pensar que es capaz de cambiar el mundo… eso es solo una pretensión. Cualquiera puede mejorar el mundo, incluso un camarero que te pone un café con atención.

XL. Suele decir lo que le apetece sin cortarse un pelo.

R.Á. Nunca he sido políticamente correcto; muy a pesar mío, porque me hubiera gustado serlo un poco más. A veces me avisan de que ha venido tal o cual alcalde a ver la función, para que me corte un poco, no vaya a ser que dejen de contratarme; pero, al final, suelto lo que me parece. Es curiosa la ten-dencia que tengo de poner a caldo al partido que representa el alcalde de turno, sobre todo en el escenario [ríe]. Luego, cuando termina la función, me muero de vergüenza por si viene a saludarme.

XL. ¿Se mete con los alcaldes porque pagan tarde y mal?

R.Á. Bueno, de todo [ríe], pero al final van pagando. Me meto con los políticos porque a la gente le gusta que les des caña.

XL. A Pablo Iglesias lo llamó ‘papagayo’.

R.Á. No lo quería ofender: lo llamé ‘papagayo’ porque habla con tal rapidez que parece que está conectado a un archivo de datos. Estos políticos no se paran a pensar lo que dicen, se lo saben todo como papagayos [sonríe].

XL. ¿Es verdad que suelta rapapolvos a quien se marcha en mitad de la función?

R.Á. Alguna vez sí. Recuerdo una ocasión en que hice en el escenario una broma sobre Esperanza Aguirre con la mala pata de que había entre el público unos parientes suyos. Recuerdo que se levantó un hermano de Esperanza y me increpó. También estaba viendo la función Jorge Javier Vázquez -que no era tan conocido como ahora- y se apuntó a la bronca para defenderme [sonríe]. ¡Se montó un lío!

XL. ¿Se morirá sin haber hecho un solo papel de galán?

R.Á. Esa idea ahora me la trae al fresco. Antes, Imanol Arias era el guapo oficial y todos los papeles de guapo eran para él. Pero, a esta edad, ya estamos todos homologados. Yo ahora miro a Imanol y veo que nos parecemos más [risas].

RAÚL ARÉVALO

raul arevalo, festival teatro romano de merida (2)

Interpreta a Nerón en ‘Nerón: poder, locura y arte’. Del 11 al 15 de julio en Mérida

Nacido en Móstoles en 1979, es uno de los actores españoles más laureados. Raúl Arévalo tiene tres premios de la Unión de Actores y un Fotograma de Plata como mejor actor de televisión.  Con la película Gordos, obtuvo en 2009 su primer Goya, como mejor actor de reparto; y se estrenó como director con Tarde para la ira (2016), por la que logró un Goya al mejor guion y otro al mejor director novel.

XL. ¿Es la primera vez que va al festival?

R.A. He ido como espectador, pero es la primera vez que hago teatro allí y me hace mucha ilusión. Además, tengo familia en Mérida y podré estar con ellos.

XL. Muchos actores han trabajado de camareros; pero lo suyo era distinto: su padre era el dueño del establecimiento.

R.A. Mis padres y mis tíos siempre se han dedicado a la hostelería y yo me he criado en bares. Yo empecé a trabajar allí a los 16 años, hasta que me fueron saliendo cosas de actor. En el restaurante se formaba una mezcolanza curiosa, porque entraba gente de todo tipo: lo mismo aparecía un fontanero que un abogado o un ingeniero. Me gustaba hablar con ellos, era como tomar un poco el pulso a la sociedad. El debate de la nación empezaba a las diez de la mañana con el café y mi padre me regañaba porque discutía con los clientes.

Pincha aquí para leer la entrevista completa Raúl Arévalo


 

MAGÜI MIRA

magui, teatro de merida

La veremos en Mérida dirigiendo ‘Las amazonas’

Actriz de carácter, Magüi Mira (Valencia, 1944) está muy comprometida con la igualdad de género y elige cuidadosamente las obras en las que se embarca.  Hermana del cineasta Carles Mira, se casó con el dramaturgo José Sanchis Sinisterra, con quien tuvo dos hijas. Magüi Mira ahora comparte vida y proyectos con su segundo marido, el también dramaturgo Emilio Hernández Soriano.

XL. Existieron realmente esas vírgenes guerreras?

M.M. Están en el imaginario colectivo. El primer testimonio escrito es de Homero, que habló de ellas en La Ilíada, 800 años antes de Cristo. En la versión que yo dirijo, las amazonas están situadas en la guerra de Troya.

XL. Una tribu de mujeres que, con el uso de la fuerza, ganaban a los hombres.

M.M. Sí, iban rodeadas de jaurías de perros y cazaban a los hombres y los sometían para procrear. Hartas de los bestias que las violaban y las utilizaban como botín de guerra, se entrenaron hasta ser el pánico de los ejércitos.

XL. Y se amputaban un pecho para manejar mejor el arco en las batallas.

M.M. Exacto, pero no eran guerreras para conquistar territorios; cazaban por las noches a los hombres y, cuando conseguían la reproducción, los dejaban libres. Y si parían hijos, los mataban: solo querían hijas.

XL. ¿Rechazaban el amor?

M.M. Totalmente. Pero Pentesilea, la reina de las amazonas, se enamoró de Aquiles y sucumbió.

XL. Y el que quiera saber más… que vaya a Mérida.

M.M. Lo interesante es que ese cambio de roles no funciona cuando aparece el amor posesivo: se pasa del «la maté porque era mía» a «lo maté porque era mío». Porque Pentesilea mata a Aquiles y se lo come. Así acaba la función.

“El amor posesivo no te lleva más que a la muerte”

XL. ¡Pues la ha reventado!

M.M. ¡Era de esperar! Es una tragedia griega; pero dar hoy el mensaje de que el amor posesivo no te lleva más que a la muerte es muy interesante.

XL. ¿Qué hay de cierto en eso de que una mujer en el poder asusta al hombre?

M.M. ¡Todo! Lo hace sentir amenazado. Nadie quiere perder su parcela de poder. Las mujeres no nos sentimos amenazadas porque no tenemos nada que perder. Seguimos siendo ciudadanas de segunda, aun viviendo en un momento y un lugar privilegiados.

XL. ¿Qué ha aprendido en todos estos años de militancia activa?

M.M. A estar alerta y a saber decir que no, porque las mujeres somos muy consentidoras; a veces incluso consentimos con inteligencia para no terminar en otro lugar donde hay mucha más oscuridad.

XL. ¿Es impensable imaginarla fuera del teatro, pero no siempre fue así, no es verdad?

M.M. Totalmente. Yo me casé, tuve dos hijas… y yo los observaba, los cuidaba y les cocinaba. Siempre estaba un pasito detrás. Pero, de pronto, miré a mi alrededor y pensé que yo también podía. Y lo intenté. Tenía 36 años cuando debuté.

XL. ¿Es más satisfactorio dejarse llevar por un buen director o dirigir?

M.M. Dirigir es único. Eres tú quien interpreta un texto, con tu ADN, con la sangre que te llega al cerebro y con tu paisaje de vida. En la dirección, yo decido.

PEPE VIYUELA

pepe viyuela, festival teatro romano de merida (2)

Interpreta a Ulises en ‘Filoctetes’. En Mérida del 25 al 29 de julio

Logroñés del 63, Pepe Viyuela es licenciado en Filosofía y Bellas Artes, estudió Arte Dramático y fue vicepresidente de la ONG Payasos sin Fronteras. En las elecciones municipales de 2007 integró la lista de Izquierda Independiente al ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes; y en 2017 apoyó a Íñigo Errejón para liderar Podemos. Ha participado en las series Hospital CentralAídaOlmos y RoblesÁguila Roja y El chiringuito de Pepe.

XL. Estamos ante una tragedia a medias: final feliz para los griegos y no tanto para los troyanos.

P.V. Las guerras nunca acaban bien para nadie, ni siquiera para los vencedores, aunque la historia la escriban estos últimos.

XL. Ulises es un profesional del engaño, ¿hay muchos Ulises a nuestro alrededor?

P.V. Sí, pero hay que ser honestos: todos tomamos muchas veces la vía del medio para conseguir lo que queremos. El ser humano tiende a escoger el camino más corto, que a veces es ilícito, ilegal y terrible.

XL. ¿Utilizar el dolor de los demás con fines políticos está a la orden día?

P.V. Absolutamente. Pero, además, está el olvido: hay muchos desfavorecidos a nuestro alrededor que no tienen voz para reclamar y reivindicar.

XL. Lleva 30 años en el mundo del espectáculo, pero tiene el corazón de un payaso sin fronteras.

P.V. La última expedición fue al Kurdistán. El mundo tiene muchas bolsas de miseria. Es más fácil hacer reír a un niño en esas circunstancias que a otro del Primer Mundo. La risa es una necesidad, sin ella es como estar privado del aire. Estos niños están deseando que aparezca un estímulo positivo que les permita jugar y divertirse.

“Los políticos se están riendo mucho de nosotros”

XL. A quién se llevaría con usted al Kurdistán: a Rajoy, a Iglesias, a Rivera, a Sánchez…

P.V. A ninguno. En la política hay demasiado envaramiento y poco sentido del humor; aunque, vista la corrupción, parece que se están riendo mucho de todos nosotros.

XL. Con esta conciencia tan solidaria, ¿usted por qué se mete en política y apoya a algunos de sus dirigentes? ¿Quién utiliza a quién?

P.V. No lo sé, yo ni siquiera milito en Podemos; solo soy simpatizante. No me importa significarme porque creo que es malísimo esconder tus ideas. No pierdo la esperanza de que las cosas cambien.

XL. ¿Cómo ve el panorama?

P.V. Veo muy desunida a la izquierda y el independentismo lo veo como algo radical de derechas que bebe de unas fuentes bastante negras. En política nos desinflamos demasiado pronto; pero yo procuro ser tenaz en la ilusión, aunque a veces se pierde sola.

XL. Y acaba de publicar su sexto libro de poesía.

P.V. Yo escribo poesía, porque me encanta. Con esto ni gano ni pierdo dinero, aunque a lo mejor al editor es al que no le salen las cuentas. Más que de futuro, la poesía está cargada de infortunio económico [ríe].