En la Primera Guerra Mundial, la británica Eglantyne Jebb rescató del hambre a niños de ambos bandos y creó Save the Children. Por Fátima Uribarri / Fotos: Getty Images 

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Los niños hambrientos que vio en un viaje a los Balcanes en 1913 la impulsaron a actuar. Eglantyne Jebb, una británica de familia acomodada que ya había roto moldes en su casa al estudiar para ser maestra, comenzó una campaña para recaudar fondos y alimentar a esos niños.

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A Jebb la detuvieron por repartir fotos de niños austriacos hambrientos, víctimas de la guerra

Un año después empezó la Primera Guerra Mundial. Eglantyne ayudó a su hermana Dorothy a editar un periódico que incluía información de los países en guerra con Inglaterra.

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Las hermanas Jebb supieron del hambre de los niños de Europa y se pusieron en marcha para pedir el final del bloqueo británico a Alemania y sus aliados. Su objetivo era crear un fondo de dinero que ayudara a todos los niños, sin distinguir nacionalidades. Eso escandalizó. Dieron conferencias donde las abuchearon y Eglantyne repartió folletos con fotografías de niños de Viena -los hijos del enemigo- hambrientos. La detuvieron y multaron. Pero ella no paró. En 1919 nació el fondo Save the Children y comenzó enviando ayuda a Alemania y Austria. Eglantyne Jebb murió en 1928. Su organización trabaja hoy en 130 países.

EL LLANTO DE UN NIÑO: UN IDIOMA INTERNACIONAL

La maestra que quiso salvar a los niñosEntre 1921 y 1923, Save the Children se centró en ayudar a los niños de Rusia, asolada por una hambruna terrible. Cuando a su fundadora, la británica Eglantyne Jebb, la criticaban por atender a extranjeros, respondía: «El único idioma internacional es el llanto de un niño». «Eglantyne se fijó en los niños para establecer un renacimiento moral tras la guerra», dice Clare Mulley, autora de su biografía La mujer que salvaba a los niños (Alienta).

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