El collar amarillo acabará matando a este tiburón oceánico de punta blanca del mar Rojo. Por Fátima Uribarri

Ensartó la cabeza en él cuando era una cría. Con el crecimiento, el estrangulamiento ha aumentado. El plástico es el enemigo que le faltaba a esta especie de tiburón (Carcharhinus longimanus), un depredador temible que está en serio peligro de extinción. Su perdición son las largas aletas que le dan nombre –longimanus-, muy apreciadas para elaborar sopa. En Asia se comen todo de este escualo enorme que llega a medir cuatro metros y pesar 170 kilos. Este quizá no llegue a tanto: morirá antes ahorcado por el plástico.

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