Son imponentes y tienen unos dientes enormes. También son muy ‘cotillas’. Estos leones marinos que esperan en las costas de Vancouver (Canadá) la llegada de abundantes bancos de arenques para darse un gran banquete no pretenden intimidar al buzo: quieren jugar. Por Fátima Uribarri

A estos enormes pinnípedos que pueden alcanzar una tonelada de peso (los machos) les divierten las burbujas que emite el buzo y les interesan sus aletas, sus gafas, sus cámaras… En Vancouver se organizan sesiones de baño con los leones marinos: ellos aguantan hasta 40 minutos sin necesidad de subir a tomar aire. Se previene a los participantes -eso sí- de que van a ser mordisqueados. Pero jugando.

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