La terapia electroconvulsiva (TEC) puede mejorar los síntomas depresivos. Esa es la conclusión del estudio del Hospital Universitario de Bellvitge, en Barcelona, sobre los cambios producidos por electroshocks en el cerebro de pacientes con depresión. Por Priscila Guilayn

• ‘Electroschok’ contra la depresión: una terapia polémica

En España, alrededor de 3000 personas se tratan anualmente con este tipo de terapias, según cifras de 2012, las más recientes, incluidas mujeres embarazadas durante toda la gestación.

El estudio reveló el aumento de sustancia gris en el hipocampo, la amígdala y la corteza bilateral, lo que justificaría la mejora de los síntomas depresivos. También ha permitido explicar algunos efectos secundarios. Por ejemplo, problemas de memoria durante un tiempo limitado.

Un problema que se suma a otros señalados por la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) en su informe sobre la TEC. Esta institución señala la confusión transitoria (síndrome confusional) e incluso la muerte, aunque solo ocurre en 2,1 casos por cada 100.000 tratamientos.

En España esta técnica se aplica incluso a mujeres embarazadas

A pesar de estos efectos secundarios, la entidad considera la TEC como «la terapia más efectiva, por encima de los fármacos» (de 70 a 85 por ciento de respuesta) en los cuadros depresivos graves. Pese a esta recomendación, en España no existen leyes sobre esta terapia; si bien el consentimiento informado del paciente, verbal y escrito, es obligatorio. En el informe de la SEPB se resalta, sin embargo, que no todos los pacientes son autónomos y que el problema más frecuente es evaluar, justamente, si estos son competentes en la toma de decisiones. Sobre este punto incide el informe sobre TEC en el tratamiento de la depresión publicado en 2013 por el Servicio Canario de Salud: «Entre el 20 y el 35 por ciento de los participantes se sintió presionado para firmar el consentimiento informado (23 estudios) y un 48 por ciento mostró ansiedad o miedo a someterse a la TEC debido a preocupaciones sobre un posible daño cerebral permanente o efectos sobre la memoria».

Los expertos en el tema enfatizan, sin embargo, que hay que superar el estigma que rodea este tratamiento, prohibido en países como Eslovenia y casi extinto en Italia.

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