¿Qué le parecería recibir 7500 euros? Se los daría el Gobierno, por orden del Banco Central Europeo. Y no necesita devolverlos. En serio. Solo debe hacer una cosa: gastarlos. Lo llaman el ‘helicóptero del dinero’ y, aunque le cueste creerlo, esta es la receta que muchos economistas plantean para reactivar la economía. Por Carlos Manuel Sánchez / Ilustración: Mekakushi / Foto: Adobestock

Una mañana consulta usted su cuenta corriente y ve que le han ingresado una sustanciosa cantidad. ¿Cuánto? De sobra para vivir los próximos tres meses. Pregunta a sus familiares, a vecinos y compañeros de oficina. Sonrisas de oreja a oreja. Todos han recibido la misma inyección de dinero que usted. En todos los países de la Unión Europea ha sucedido lo mismo, cortesía de sus respectivos gobiernos por orden del Banco Central Europeo (BCE). Y no tiene que devolverlo ni pagar intereses. Es un regalo. Un donativo universal. A cambio, el BCE solo le pide una cosa: que lo gaste. Consuma, compre. ¡No se lo guarden!

No se pellizque, no está soñando. Acaba de recibir su parte de lo que los economistas llaman ‘el helicóptero del dinero’. Una sugerente metáfora. imagine una aeronave desde la que se lanzan billetes a diestra y siniestra. Esa es la idea. Se le ocurrió en 1969 a Milton Friedman. El Nobel de Economía de 1976 no era, precisamente, la hermanita de los pobres ni un antisistema. Fue uno de los fundadores de la Escuela de Economía de Chicago, defensora a ultranza del libre mercado. Medio siglo más tarde, Martin Wolf -principal comentarista económico del Financial Times, la biblia del capitalismo- ha desempolvado aquella idea de Friedman. «Los políticos deben prepararse para una nueva normalidad en la que se tomarán medidas menos cómodas y convencionales. Hará falta valentía. Cuando se agotan las opciones posibles, lo que queda, por improbable que sea, debe ser la respuesta», vaticinaba ya en 2016. No, Wolf no se nos ha vuelto un ‘yayoflauta’. Y su propuesta, tras el asombro inicial, tiene cada vez más adeptos. Porque la economía global se está frenando de nuevo y nos estamos quedando sin munición para reactivarla.

Castigar a las hormigas

Los gurús llevan meses anunciando la crisis. Los síntomas se multiplican. el consumo no espabila, la inflación es bajísima y la producción industrial se libra de la recesión por los pelos. Los ahorradores buscan valores donde refugiarse y el precio del oro se dispara desde 36 euros el gramo a 45. Neil Dwane, estratega de la aseguradora Allianz, considera la situación desconcertante: «La economía se reactivó por la intervención agresiva de los bancos centrales, que redujeron los tipos de interés a niveles mínimos o por debajo de cero».

Nadie cree que se pueda salir del estancamiento con las herramientas actuales. Crece el consenso de entregar dinero a los ciudadanos

El ‘experimento’ de las autoridades monetarias, sin embargo, ha tenido dos consecuencias. Por un lado, los fondos de pensiones, obligados a comprar bonos con intereses negativos, ¡invierten para perder! Por el otro, se ha prestado tanto dinero gratis a la industria financiera que se ha creado una burbuja alcista en las Bolsas, pues las empresas lo han usado para recomprar sus acciones y repartirse dividendos. «Cuando los directivos dedican más tiempo a la gestión del precio de las acciones que a su negocio, esto puede conducir a una menor inversión». En resumen, se ha castigado a las hormigas y se ha premiado a las cigarras. Ray Dalio, el multimillonario fundador del fondo Bridgewater, pronostica que en 2020 la probabilidad de que haya crisis es del 25 por ciento. Acertar con la fecha ya es como ganar la porra. Un debate menor en comparación con lo que más preocupa: ¿cómo saldremos de esta?

La idea económica de moda

«’El helicóptero del dinero’ es una doctrina económica arriesgada, pero es la idea de moda -se reflexiona en un artículo de Bloomberg-. Casi nadie cree que los bancos centrales pueden arreglar una economía mundial estancada con las herramientas actuales. Un consenso emergente dice que la próxima recesión debe ser afrontada con inyecciones directas de cash».

The Washington Post, por su parte, cita un documento de tres antiguos banqueros centrales: Philipp Hildebrand (de Suiza), Jean Boivin (de Canadá) y Stanley Fischer (de Israel; también fue vicepresidente de la FED de EE.UU.). «Hay que poner dinero en manos de los consumidores», afirman. Y la CNN se hace eco de un informe del Deutsche Bank: «’El helicóptero del dinero’ podría ser muy efectivo aplicado de manera adecuada».

Para evitar una depresión como la de los años treinta, el Banco Central Europeo prestó, casi gratis, dinero a la banca. El ‘chute’ funcionó a medias

Frances Coppola, comentarista de Forbes, también lo defiende recordando que la crisis de la que ahora arrastramos estos lodos tuvo dos fases. La caída de Lehman Brothers (2008) desencadenó una cascada de deudas impagables que contagió a todo el sistema financiero. Y la desconfianza en el euro (2012) solo se calmó cuando Mario Draghi, expresidente del BCE, dijo que haría «todo lo que fuera necesario» para defender la moneda europea. ¿Pero qué fue exactamente ‘todo lo necesario’? «Para evitar una depresión como la de los años treinta, el BCE lanzó lo que se conoce como ‘expansión cuantitativa’ (QE, por sus siglas en inglés). Imprimió dinero y lo metió en el sistema para comprar deuda de los gobiernos. También lo prestó gratis (o casi) a la banca. Y redujo los tipos a mínimos históricos». En esencia, un ‘chute’ de adrenalina que funcionó a medias.

Activar hogares y microempresas

Ojo. No solo lo hizo el BCE, también la FED y los bancos de Inglaterra o Japón. En total, según Financial Times, se han inyectado 15 billones de dólares. Estados, bancos y empresas han ganado así tiempo para arreglar sus cuentas, pero el enfermo no termina de reanimarse. «El dinero no circula donde más se necesita: en los hogares y pequeños negocios. La QE debería ir directa a los bolsillos de la gente. Este estímulo proporcionaría mayor crecimiento y reparto de la riqueza, y sería una manera de afrontar, a largo plazo, la transición hacia la automatización y el envejecimiento», asegura Coppola. Se calcula que, si el BCE hubiera dado ese dinero a los ciudadanos, cada europeo habría recibido 7500 euros.

Los detractores del ‘helicóptero del dinero’ afirman que es una temeridad. Se corre un riesgo grave: que el dinero pierda valor

Los detractores objetan que sacar ‘el helicóptero’ es una temeridad. Y apuntan a que el dinero puede perder valor. Los alemanes aún recuerdan la República de Weimar, cuando la gente cobraba su salario en sacos de billetes. Pero la hiperinflación -sostienen los partidarios del ‘helicóptero’- se produce ante la escasez de oferta, como en la antigua Yugoslavia o Venezuela. No en Europa, donde hay de todo y de sobra.

Coppola aclara, por último, que no hay que confundir ‘el helicóptero’ con la renta básica universal. No es un sueldo que todos cobremos cada mes sin trabajar, sino una especie de paga extra para emergencias puntuales. ¿La próxima crisis, quizá?

Te puede interesar

Diez predicciones del polémico economista, Thomas Piketty

Cómo han resurgido algunos países después de haber sufrido graves crisis

Los cisnes negros de 2020: los orígenes de una crisis económica