Los asistentes de voz son el nuevo ‘gadget’ de moda. Los expertos nos alertan; los electrodomésticos conectados a la red son un peligro para tu seguridad. ¿Sabes lo que te juegas? Por A.T.

Maltrato doméstico: terror psicológico en el hogar

Maltrato doméstico: terror psicológico en el hogar

Con la llegada del hogar inteligente, cada vez más dispositivos de nuestras casas estarán conectados a Internet y permitirán el control remoto. Cómodo, sí. Pero también una herramienta peligrosa -una…

Coches que se abren con solo acercarnos o frigoríficos que nos recomiendan recetas. Cada vez estamos más conectados. En 2020 habrá 80.000 millones de estos dispositivos. Todo esto, que dibuja un futuro muy confortable, es un campo abonado para los hackers. Uno de los creadores de los algoritmos que permiten la encriptación de datos para operar en Internet con seguridad, el criptógrafo Adi Shamir, lo tiene claro: «El Internet de las cosas va a ser un desastre de seguridad».

El enemigo está en el interior de tu ordenador

Shamir pone como ejemplo los reguladores para controlar la luz de nuestra casa desde el móvil. Esas bombillas, dice, son un coladero de virus que permiten a los ciberdelincuentes bloquear el acceso a nuestros archivos y pedir un rescate a cambio de liberarlos.

«Una tostadora conectada a Internet no va a tener suficiente potencia computacional como para hacer criptografía -explica el matemático Ronald Rivest-. Son aparatos demasiado débiles para garantizar ninguna seguridad. Pero, además, la otra cuestión es si una tostadora puede escuchar tus conversaciones y, sí, puede hacerlo; deberías tener cuidado».

¿Te suena a paranoia que la tostadora lo grabe? Hace tres años, Samsung reconoció que algunos de sus smart tv podían grabar las conversaciones del cuarto de estar cuando estaba operativa la función de activación del televisor por voz. Y Amazon ha admitido que su asistente de voz Alexa grabó a través de un altavoz Echo la conversación de una pareja y la envió a un contacto sin la intervención ni autorización de los implicados. Aseguran que se debió a «una cadena imprevisible de hechos improbables».

¿Improbables? Cada tres segundos se crea un nuevo virus en el mundo. Solo en España se registraron el año 2017 120.000 incidentes. Y es que en el mundo parece haber más codebreakers que codemakers; es decir, más gente intentando romper los algoritmos de seguridad que expertos intentando crearlos.

Ed Giorgio, un excargo de la NSA, explica que, en su propio equipo, como criptógrafo -creando código- tenía a su cargo 17 personas y como criptoanalista -rompiéndolo, lo que nosotros llamamos hackers– tenía 1700…

¿Pero y si el que quiere conocer tus datos no es un hacker o una compañía de seguros, sino el Estado? ¿Y si argumenta, además, que la seguridad nacional está en juego? Los gobiernos y las fuerzas de seguridad han demostrado que, en caso de duda, quieren tener acceso total a nuestros datos. Ya quedó claro con los documentos de la NSA filtrados por Snowden y con la demanda del FBI contra Apple, en la que reclamaba acceso a los datos del móvil de un sospechoso de terrorismo.