Nadie hablaba de la mineralidad del vino hasta que lo hizo Robert Parker hace treinta años. Desde entonces, un toque mineral ha sido sinĂłnimo de calidad y algo ansiado por las bodegas y repetido por los entendidos. Una investigaciĂłn cientĂfica ha echado por tierra el concepto. Por Alberto Gil / Fotos: Cordon Press / IlustraciĂłn de Mekakushi
En los años ochenta del siglo pasado, el prescriptor norteamericano Robert Parker la persona más influyente de la crĂtica internacional descubriĂł una nueva acepciĂłn en la lista de descriptores tradicionales del vino que, poco a poco, ha ido ganando adeptos, hasta convertirse en un supuesto atributo que, a partir de determinado precio, gran parte de los vinos suelen contener o al menos aspiran a ello. De hecho, si usted es consumidor habitual, se habrá encontrado con aquel amigo que, despuĂ©s de invertir unos cuantos euros en una buena botella, describe los atributos del vino y suelta una frase más o menos similar. «Os habĂ©is fijado en el carácter mineral que tiene…».

En los años ochenta del siglo pasado, el norteamericano Robert Parker la persona más influyente de la crĂtica internacional descubriĂł una nueva acepciĂłn: la mineralidad. Hoy es un supuesto atributo que, a partir de determinado precio, gran parte de los vinos aspiran a contener
El profesor Antonio Palacios (Laboratorios Excell IbĂ©rica) y David Molina (OutLook Wine) iniciaron hace unos años años un curioso proyecto de investigaciĂłn, privado, cuyas conclusiones se presentaron hace unos meses en un congreso internacional en Barcelona para ahondar en este concepto de ‘mineralidad’, del que curiosamente no hay ninguna referencia anterior al olfato y al paladar de mister Parker, a pesar de que, evidentemente, los grandes vinos del mundo se hacĂan tambiĂ©n antes de la irrupciĂłn del gurĂş de la crĂtica y, por supuesto, ya estaban asociados al terroir como gran factor diferencial.
Palacios y Molina seleccionaron docena y media de grandes vinos del mundo, tintos y blancos, y los sometieron al juicio de dos paneles de cata ciega y sin avanzar cuál era su fin, es decir, sin inducir sospecha alguna a los catadores de que pretendĂan ‘aislar’ la mineralidad: 16 elaboradores y, por separado, otros 20 profesionales entre periodistas, sumilleres y distribuidores.
«Seleccionamos los tres vinos blancos y los tres tintos en los que el concepto mineral apareció más en las descripciones de las catas y nos fuimos al laboratorio» , recuerda Palacios.
Los vinos se analizaron pormenorizadamente y se identificaron los compuestos quĂmicos relacionados con esas percepciones olfativas y gustativas. A continuaciĂłn, los investigadores prepararon en el laboratorio ‘vinos sintĂ©ticos’ con añadidos de esos compuestos: uno, ‘mineral’, y otro, ‘antimineral’, que de nuevo probaron los dos grupos de catadores: en una primera ocasiĂłn, desconociendo que el objeto de la investigaciĂłn era descubrir los compuestos supuestamente causantes del carácter mineral y, en una segunda, conscientes de ello, pero sin saber que los vinos que probaban en ambas ocasiones eran los mismos. E»videntemente, la sugestiĂłn influye mucho en la cata, y la percepciĂłn de ‘mineralidad’ aumentĂł en la segunda ronda, pero es cierto que se encontrĂł tambiĂ©n en la primera», explica Palacios.
No hay ninguna referencia a la mineralidad antes de que el paladar de ‘mister’ Parker la detectara.
La mineralidad no es un cuento chino, pero no la provocan los suelos AsĂ las cosas, Âżse pueden oler, incluso degustar, las piedras?; Âżes capaz una cepa, una planta, de absorber nutrientes de determinados suelos, a priori, rocosos? El profesor Palacios tiene claro que la mineralidad no es un cuento chino, pero tambiĂ©n que, curiosamente, no es la composiciĂłn de los suelos el principal causante de los compuestos quĂmicos que la provocan: «Parece lĂłgico pensar que la riqueza o pobreza de un terreno tenga su efecto en la fisiologĂa de la planta, pero la mayorĂa de las molĂ©culas orgánicas e inorgánicas de la uva proceden del metabolismo aĂ©reo de la planta, es decir, no las absorben las raĂces. Influyen mucho más las prácticas en bodega, como la maceraciĂłn prefermentativa, el empleo de levaduras seleccionadas especĂficas, la crianza prolongada sobre lĂas… , tĂ©cnicas totalmente lĂcitas por otra parte».
Dicha conclusiĂłn, fundamentada por primera vez cientĂficamente, echarĂa por la borda numerosos argumentos de marketing, incluso reproducidos en las propias etiquetas de grandes vinos. «Lo que sĂ hemos comprobado es que determinadas situaciones de estrĂ©s de la planta, como los suelos muy profundos, en ladera, de montaña, los climas frĂos, de alto contraste tĂ©rmico… , es decir, viticulturas extremas, dan lugar a la apariciĂłn de compuestos volátiles que luego se interpretan como aromas o gustos minerales» .
En definitiva, si usted abre una blanco de riesling alsaciano o un tinto de Priorat podrá encontrar ciertas notas minerales, pero debidas más al tipo de viticultura y enologĂa que, por ejemplo, al suelo pizarroso caracterĂstico de la denominaciĂłn de origen tarraconense. «Los vinos minerales no son exclusivos de climas frĂos del norte de Europa, sino que además se pueden encontrar en el Mediterráneo en altura o en zonas atlánticas españolas tambiĂ©n con altos contrastes tĂ©rmicos y de estrĂ©s para la planta» , concluye el investigador.
ÂżQuĂ© es la ‘mineralidad’?

El tĂ©rmino no está reconocido cientĂficamente ni por la propia Real Academia de la Lengua. Tampoco existe como descriptor en otros idiomas como el inglĂ©s. Parker utilizĂł en su dĂa expresiones como smell wet stones, que se han traducido a ese tĂ©rmino en español. Aromas y sabores que recuerdan al «humo de cerilla», «sĂlex», «piedra de mechero» o «pedernal» son los utilizados por los catadores para asociarlos al supuesto carácter mineral de un vino.
Zonas ‘minerales’ del mundo

- Alemania: blancos de uva riesling de Mosel o Rheingau.
- Austria: los blancos Wachau.
- Sudáfricanos: vinos blancos y tintos Central Otago.
- Francia. los chardonnay de Chablis y los tintos del RĂłdano; blancos y tintos de Sancerre (en el Loira).
- España: los tintos de Priorat, Montsant, Ribeira Sacra o Bierzo.
Todos estos vinos tienen esta etiqueta de mineralidad, aunque -como aclara el profesor Palacios- no todos los vinos de estas zonas muestran ese perfil. Ahora, sĂ hemos comprobado que los climas frĂos -las viticulturas extremas- dan lugar a la apariciĂłn de compuestos que luego se interpretan como aromas minerales.
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