El cuarto de maravillas de Missoni

La casa de Angela Missoni, directora creativa de la firma de moda, es un refugio alegre y colorista rodeado de vegetación. Objetos de mercadillo y obras de arte conviven en su vivienda de Milán. Por Marzia Nicolini / Fotos: Fabrizio Cicconi

Es imposible resistirse al espíritu optimista que salpica el despliegue cromático de la casa habitada por la diseñadora italiana Angela Missoni. De hecho, parece más una segunda residencia. Quizá porque los enormes ventanales dan directamente a los árboles del jardín y a los prados cercanos o quizá porque el interior alberga una extensa colección de elementos inspirados en la naturaleza, donde se mezclan el diseño italiano y piezas heredadas.

La señora de la casa no necesita muchas presentaciones: es la directiva creativa del imperio Missoni, la compañía de moda italiana fundada en 1953 por sus padres Ottavio y Rosita, conocidos y admirados en todo el mundo por sus vistosos tejidos y prendas de punto. En 1997, la compañía pasó a ser dirigida por los tres hermanos (Angela, Vittorio y Lucia), pero, desde la muerte de Vittorio en 2013, Angela es quien lleva el timón, aunque sin dejar su trabajo como diseñadora.

Y es aquí, en su residencia ubicada junto al lago de Varese, al norte de Milán, donde Angela encontró su entorno ideal. Rodeada de recuerdos de la niñez, este es el lugar donde sus padres decidieron establecer la sede de la empresa. «Mi sueño era una casa con jardín y un montón de espacio, pero no quería construirla; lo que quería era encontrarla. Y entonces, hace unos cuatro años, mi mejor amiga vio el anuncio de esta casa por casualidad. Cuando entré en el gran jardín y vi su arquitectura moderna, supe que había encontrado el hogar de mis sueños».

Su colección de pájaros

Su amor por la naturaleza salta a la vista en todos los rincones de esta villa inundada de luz: hay plantas y flores distribuidos por todo el espacio y, en los últimos tiempos, Angela se ha aficionado a coleccionar objetos en forma de pájaro: «Me encanta hacer excursiones a los mercadillos, y los pájaros me interesan especialmente porque encajan en mi galería a la perfección».

Las piezas nuevas son obra de la española Patricia Urquiola o de Tom Dixon

La casa también es un reflejo del espíritu lúdico de la diseñadora que despliega su carácter en la elección de elementos decorativos basada en una combinación de pasiones y recuerdos personales y no en las tendencias del momento: «Cada uno de ellos tiene su propio secreto y su propia historia -afirma-. Aunque la arquitectura y el diseño me fascinan, lo cierto es que apenas tengo muebles nuevos. Salvo algunas excepciones, se trata de piezas que han vivido una larga existencia. Las nuevas se pueden contar con los dedos de una mano. Son obra de la diseñadora española Patricia Urquiola, quien comparte mi propia sensibilidad, y de Marcel Wanders y Tom Dixon». En la mejor tradición italiana, Angela es feliz en este entorno diseñado para tener siempre las puertas abiertas a su gran familia y a todos sus amigos.

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