Los viajes de aventura prometen la cada vez más ansiada desconexión digital. Pero no es el único aliciente, también consiste en poner a prueba las capacidades, resistencia física y mental del viajero. ¿Te apuntas?

Las ‘peores’ vacaciones de tu vida

En el turismo de supervivencia nada está garantizado: ni la comida ni el agua potable ni un techo bajo el que dormir por las noches. Todo forma parte de la experiencia. Puede sonar extremo, pero es precisamente ahí donde radica su atractivo y donde consigue enganchar a los viajeros adictos a las emociones fuertes.

Tras las colas del Everest, las del Gobi…

Aún así existen opciones de supervivencia más confortables en islas que  cuentan con bungaló para dormir a resguardo y aunque el cliente se encuentra solo los promotores velan en todo momento por su seguridad.

Perderse en la jungla

La agencia británica Bushmasters te ‘abandona’ en mitad de la jungla amazónica de Guyana con un poco de agua y comida, un machete, un arco y unas flechas. Durante la primera semana, miembros de la tribu macushi te enseñan a construir un refugio, pescar o localizar agua potable. Después, el viajero se queda solo en la jungla.

El safari más salvaje

Con la ayuda de dos guías bosquimanos, los aventureros de la agencia Woodsmoke en el desierto de Namibia aprenden a encontrar agua, atrapar pájaros o pequeños mamíferos, reconocer el rastro de los animales salvajes o evitar insolaciones. Y todo, a pie.

Elige tu propia aventura

Se puede escoger el escenario (jungla, desierto, mar, montaña o latitudes polares) o dejar que ellos lo hagan por ti. La agencia británica de viajes de lujo Black Tomato ofrece viajes «para perderse» (get lost, en inglés) que se ajustan a la salud y la forma física de sus clientes. Los guías les dan un mapa, un kit de supervivencia, un par de consejos y se despiden de ellos, aunque en realidad velan en todo momento por su seguridad.

La isla de los… valientes

La propuesta de Pioneer Expeditions en el archipiélago indonesio de Toga parece idílica, pero en realidad se trata de una experiencia física y psicológicamente extrema. En grupos de cinco personas, los aventureros tendrán que aprender a encender un fuego, pescar, cazar, construir un refugio y convivir en armonía. Es lo más parecido que existe a un reality de supervivencia.

Te puede interesar

Jugarse la vida por la ciencia