Madrid, 1964. Soy música y toco en bandas desde los 15. Ahora recojo todas las letras de mis canciones, con los diarios de composición, en un libro. ‘Debut’ (editorial Random House). Por Virginia Drake / Vídeo y foto: Javier Ocaña

XLSemanal. Antes de las letras de cada álbum, cuenta el momento en que se encontraba cuando las escribió.

Christina Rosenvinge. Sí; pero sin desvelarlo todo, porque cuando una persona escucha una canción la asocia a lo que ella está viviendo y la hace suya.

XL. Por eso, al entenderlas de otro modo, es como si se las devolviéramos.

C.R. En parte, sí [sonríe]. Escribir este libro ha sido una catarsis: tuve que leer mis diarios y mirar mis agendas a la vez que volvía a escuchar las canciones.

christina rosenvinge

XL. Hace 26 años dio un portazo al éxito de Álex & Christina y partió de cero…

C.R. Algunos me dijeron que era un suicidio, pero lo tenía muy claro y el tiempo me ha dado la razón. Gracias a eso, no me estanqué en una época.

XL. Repartió publicidad en la calle, fue modelo, presentadora en televisión…

C.R. Fueron trabajos para independizarme y poder dedicarme a la música, pero me costó, porque iba a contracorriente con lo que la industria consideraba razonable.

XL. ¿Adónde quería llegar?

C.R. Mis valores y raíces estaban en el underground. Mi música no era para masas; nunca quise llenar estadios. La gente no entendía que tuviese un potencial por el que no quería apostar.

XL. Y se fue a Nueva York en el mejor momento: un genio de la planificación.

C.R. ¡Qué va! Me fui porque tuve un hijo y tenía que dedicarle más tiempo y dejar las giras. Por eso empecé a hacer música más intimista. Comencé a tocar el piano porque, con el ‘bombo’, al niño le molestaba la guitarra [ríe] y ya seguí.

XL. Y luego tuvo el segundo hijo.

C.R. ¡Y me pegué un tortazo con la realidad! Ingenua, pensé que a un niño lo tirabas al suelo con un cruasán y unos Lego y tú seguías como antes. Y no. Las famosas idealizan la maternidad y no dicen lo que hay detrás [ríe]. ¡Nadie cuenta que los niños tienen piojos!

XL. Feminista militante, le decían: «¡Pero si eres guapa y estás buena, tía!».

C.R. Hace décadas se tenía esa imagen deformada de las feministas, pero hoy intentan hacer otra deformación perversa. Una feminista no es una mujer agresiva que odia a los hombres, no debemos permitir esa caricatura.

XL. Pero se ha avanzado en estos dos últimos años más que en décadas.

C.R. Sí, pero el año pasado el feminismo caía bien y este año no tanto. Hasta el Papa dijo: «El feminismo es el machismo con faldas». Si él no entiende que es un movimiento de amor y alegría, sin odios ni resentimientos, tenemos un problema. Con todo, esto ya es imparable. muchos hombres ya abrazan la igualdad.

Desayuno: yo me lo guiso…

Desayuno Cristina Rosenvinge

 

«Siempre desayuno en casa y me lo preparo yo. Tomo: yogur griego con muesli y frutos rojos (frambuesas y arándanos) y le añado sirope de arce».

 

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