Despegan los destinos rurales, los ‘campings’ y el servicio de habitaciones de los hoteles… La crisis sanitaria ha cambiado la cara al veraneo e impuesto nuevos protocolos, pero siguen las ganas de disfrutar. Estas son las claves para hacerlo de forma segura. Por Daniel Méndez/Foto: Getty Images

Cómo y a dónde viajar este verano: los destinos más seguros

El planeta se ha puesto en stand-by en los últimos meses. Un virus desconocido nos ha obligado a presionar el botón de pause, pero no el de stop. Superado lo más difícil de la pandemia, y con el verano a la vuelta de la esquina, vuelven las ganas de hacer las maletas y tomarse unas buenas vacaciones… Aunque sea inmersos en un nuevo paradigma, un nuevo modo de viajar. Según una encuesta de la asociación de agencias de viajes Travel Advisors Guild realizada a mediados de mayo, casi un 60 por ciento de los españoles estaba dispuesto a viajar dentro de nuestras fronteras entre julio y agosto. Al ser preguntados por el tipo de viaje que desearían realizar, un 37 por ciento de los encuestados afirmó que elegiría destinos de playa. La novedad es que prácticamente el mismo porcentaje -un 36,7 por ciento- afirmó que elegiría destinos rurales o de naturaleza. Viaje sí, pues. Pero distinto.

Los hoteles ponen mascarillas de cortesía y luces que se encienden con la voz y quitan el ‘buffet’ de desayuno

Cambia el destino -la proximidad y el mundo rural ganan protagonismo- y, desde luego, cambian los protocolos de seguridad, sea durante el viaje en avión, tren o coche, sea al llegar al destino. Los hoteles también se han visto obligados a reinventarse, a incorporar unos protocolos de seguridad que han implantado a menudo antes de que se especifique la norma concreta. No llegarán -todavía- el robot o el tótem informatizado llamado a sustituir al recepcionista; una imagen futurista que en muchos lugares de Asia es ya una realidad. Vías más pragmáticas incluyen nuevas formas de interacción con los clientes -como el check in on-line para evitar colas-, la redistribución de espacios para garantizar la distancia de seguridad, nuevos protocolos de limpieza, la domótica para encender la luz con comandos de voz… O el paquete de mascarillas de cortesía, junto al clásico paquete de jabón, champú y cepillo de dientes. Y supone, asimismo, el fin del buffet de desayuno, que muchos expertos coinciden en señalar como una de las actividades de riesgo’ dentro de un hotel. El desayuno continental, la oferta a la carta o el servicio de habitaciones serán alternativas habituales ya este verano. Del mismo modo, el camping gana protagonismo: según la Federación Española de Campings, las reservas crecieron un 70 por ciento en la segunda quincena de mayo. Muchos son primerizos, siendo la familia con niños el perfil predominante. Ellos, como los hoteles, también han actualizado sus protocolos sanitarios, como la desinfección de los bungalows que, a ser posible, deberán pasar 48 horas vacíos entre usuario y usuario.

Y, de momento, la vista está puesta en el turista nacional. Ahora que las fronteras llevan una semana abiertas, desde el pasado 22 de junio, empezará a verse cómo se comporta el mercado internacional. Vendrán los turistas alemanes, ingleses, holandeses que suelen acudir llamados por el sol y playa? El sector turístico estima que habrá un 56 por ciento menos de turistas internacionales que el año pasado: un total de 36 millones de visitantes extranjeros… y una cifra equiparable a la de 1978.

La búsqueda de hotel COVID free’ es tendencia en la web. Se ha convertido en un reclamo. La gente busca seguridad

Del mismo modo, los españoles viajaremos menos al extranjero. Y presumiblemente buscaremos destinos tranquilos. «De cara al verano está habiendo reservas en zonas de costa menos masificadas, o menos maduras. La costa tropical de Granada, por ejemplo, o la costa de Almería están mejor posicionadas por tener una menor afluencia de visitantes», explica Javier Ortiz, cofundador de Sextaplanta, una agencia digital de turismo especializada en la gestión comercial de alojamientos turísticos. «El turismo nacional -recuerda- suele ser poco previsor, muy de último minuto. Pero se abre una oportunidad para el sector, que debe hacer el esfuerzo de fidelizar al visitante, lograr que vuelva otros años». Y lanza un aviso a navegantes, con la mirada puesta en los profesionales del sector. «La búsqueda de hotel COVID free’ es tendencia en Google. Si tienes un hotel y has adoptado medidas de prevención, publícalas en la web. La gente quiere saber que estará segura». Tanto que la etiqueta ‘COVID free’ se ha convertido en un reclamo, incluso de campañas.

Nos quedaremos cerca de casa

El turismo de proximidad se ha convertido en indudable protagonista. No es mala noticia, dado que nos encontramos en el tercer país del mundo con más lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco; o en el que 18 tradiciones culturales han sido declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La Asociación de los Pueblos más Bonitos de España -que integra a 94 municipios- ha hecho un doble llamamiento que viene a decir: «Ven a vernos, pero con cuidado».

Algunos pueblos han elaborado un ‘Manual de comportamiento’ para veraneantes procedentes de grandes ciudades

Conscientes del protagonismo que cobrarán en un verano con reducidos viajes al extranjero, han elaborado un Manual de comportamiento dirigido a sus visitantes, que presumiblemente vendrán de ciudades más grandes y más castigadas por el coronavirus que el entorno rural. Señala el manual cómo aparcar, qué hacer y qué no en espacios exteriores -durante la práctica del senderismo, por ejemplo- o cómo evitar aglomeraciones realizando visitas de grupos reducidos a monumentos y lugares turísticos. Medidas como estas, o incluso otras más restrictivas como los test o controles de temperatura antes de subir a un avión, pueden resultar excesivas a ojos de algunos… «Pueden parecer muchas exigencias», explica Enrique Navarro, director del Instituto Universitario de Investigación en Inteligencia e Innovación Turística de la Universidad de Málaga (i3t), «pero estamos en una crisis sanitaria mundial, no podemos hacer como si no hubiese pasado nada».

¿Y en la playa?

Se están adoptando diversos protocolos, que no llegan tan lejos como los cubículos de plexiglás que ha llegado a proponer en Italia la compañía Nuova Neon Group 2. Sí hay, en mayor o menor medida, estrategias para evitar aglomeraciones. Andalucía ha recomendado no pasar más de cuatro horas en la playa ni compartir pelotas o palas; Asturias, como diversas localidades de Baleares, se ha planteado el uso de drones para vigilar la distancia de seguridad. Se valora en diversas regiones el uso de apps para controlar el aforo o la división de las playas en parcelas delimitadas, accesos restringidos y reservas…

Cómo moverse

Otro sector llamado a transformarse es el del transporte aéreo. Aeropuertos y compañías aéreas han adoptado nuevos protocolos. La distancia de seguridad (aunque finalmente se ha descartado la obligación de dejar asientos vacíos) o los desinfectantes de manos son algunas de las normas habituales. Otros van más allá: Hong Kong, por ejemplo, está testando cabinas desinfectantes para los pasajeros: el pasajero se introduce en ellas y en 40 segundos acaba con virus y bacterias presentes en la piel y en la ropa. También están realizando pruebas con robots de limpieza dotados con luz ultravioleta, similares a modelos empleados en hospitales. «Del mismo modo en que nuestro modo de viajar cambió tras el 11S, muchas cosas van a cambiar ahora», explica Javier Gándara, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas y director general de easyJet en España. «Medidas como el no poder llevar líquidos a bordo nos parecían imposibles y hoy están completamente integradas». En nombre de la Asociación de Líneas Aéreas que preside, Gándara valora positivamente la propuesta de la Agencia Europea de Seguridad Aérea que, junto con el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades han propuesto un protocolo de bioseguridad para las compañías aéreas. «Muchas medidas ya existían, pero es importante que haya una percepción de que el transporte aéreo era y es el modo de transporte más seguro», también desde el punto de vista de la bioseguridad que ahora preocupa a los usuarios: el aire a bordo, por ejemplo, se renueva completamente cada tres minutos. «El propio informe recuerda que hasta la fecha no hay un solo caso de contagio confirmado a bordo de un avión. El primer caso de contagio en Canadá -recuerda Javier Gándara- fue el de un pasajero que voló desde Wuhan a Toronto: en un vuelo de 15 horas con 350 pasajeros no se contagió nadie. Sólo la mujer de este pasajero dio positivo». Lo mismo ocurrió recientemente en España con un pasajero que voló a Lanzarote con la enfermedad: no contagió a nadie. «Los filtros de las aeronaves son equivalentes, en cuanto a eficacia, a los que hay en los quirófanos de los hospitales y son capaces de filtrar el cien por cien de los patógenos del tamaño equivalente al del coronavirus».

En aeropuertos como el de Hong Kong, se están testando cabinas donde el pasajero entra y queda desinfectado

Al mismo tiempo, cobran protagonismo alternativas como el transporte en coche o, incluso, en autocaravana. Y surge por el camino una nueva oportunidad para frenar el turismo masivo y la masificación. Un viaje más respetuoso con el medio ambiente, menos masificado y más diversificado. Es lo que en el argot se conoce como decrecimiento turístico’. ¿Cuajará? Depende de las lecciones que hayamos aprendido por el camino. «El turismo es la expresión de una sociedad», concluye Enrique Navarro, «si la sociedad es más solidaria, lo será el turismo», añade. En nuestras manos está.

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