Un lector nos mandaba esta carta a la sección El bloc del cartero de Lorenzo Silva

Se habla de las bondades que dejará la pandemia, pero lo que se ha revalorizado es el egoísmo hacia nuestros mayores. La llegada de la senectud no puede ser motivo de relegarlos y desatenderlos a merced de un ser divino. No se puede pensar que han cumplido su ‘etapa’. Según datos oficiales de las CC.AA., la COVID-19 ha matado a más de 19.175 ancianos, y  siete de cada diez muertes fueron en residencias, convertidas en desoladores mataderos. Se ha llegado a saber que murieron hacinados, sin asistencia. Solo espero que les resarza la Fiscalía, que ha abierto ya 361 investigaciones. Toca pedir explicaciones a los implicados: Ministerio de Sanidad y Consejerías de Salud autonómicas. Esto no puede quedar impune. Ya que se debate el Plan de Reconstrucción que palie tanto dolor, esperemos que esto no quede como en el poema de Góngora: en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.

Sergio Martínez Gonzalo, Ogíjares (Granada)

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