El trabajo y liderazgo de la astrofísica italiana Marica Branchesi fueron fundamentales para descubrir el origen de las ondas gravitacionales: otro de los grandes misterios del universo. Un hallazgo tan importante como el telescopio, según muchos científicos.

La primera detección de estas ondas, en 2015 fue descubierta por Kip Thorne que le valió un premio Nobel. En 2017 las ondas volvieron a detectarse y las siguieron hasta encontrar el origen: el choque de dos estrellas de neutrones.

1. Qué es una estrella de neutrones

Son estrellas muy pesadas que se encuentran en su estadio final. Su energía está agotada, colapsan. Tan densas como si se comprimiera a un ser humano al tamaño de un terrón de azúcar. Reúnen la masa de un sol concentrada en un diámetro de 20 kilómetros. Representan la forma más extrema de la materia.

2. El choque de dos estrellas de neutrones

Si chocan dos estrellas de neutrones, se forma un agujero negro u otra estrella. Con la colisión se producen ondas gravitatorias y aparece una luz extremadamente brillante visible durante días. Los telescopios del desierto de Atacama en Chile fueron los primeros en descubrir la luz

3. Rastreando el universo

Todo sucedió muy rápido. En Estados Unidos e Italia detectaron una onda gravitatoria –una de esas arrugas en el espacio-tiempo que predijo Einstein– el 17 agosto de 2017. Sonaron las alarmas porque esa perturbación apenas dura unos milisegundos. Y, a partir de ese momento, Marica Branchesi removió cielo y tierra. Consiguió que 70 telescopios de todo el mundo rastrearan el cielo en busca de una luz. Los telescopios de Chile fueron los primeros en descubrir un punto rojizo en el centro de la galaxia NGC 4993. Una manchita en la parte superior izquierda que no estaba antes. Dos estrellas de neutrones habían chocado y se estaban fusionando. Y los científicos contemplaron un espectáculo sensacional, como si hubieran ido al cine con un cubo de palomitas.

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