La peste del siglo XIV fue una de las mayores catÔstrofes de todos los tiempos. Pero ¿qué cambios sociales produjo? ¿En qué se parece a la pandemia actual? Hablamos con un experto para que nos explique qué lecciones nos enseña la historia. Por Lothar Gorris
ā¢Ā La ‘gripe espaƱola’, laĀ gran pandemiaĀ mundial
Italia, aƱo 1347. Unas galeras genovesas amarran en Sicilia y estalla el desastre. Muerte, pĆ”nico, conflictos sociales… Ā«Las pandemias pueden desatar las fuerzas destructivas o, si se prefiere una expresión moralista, las fuerzas del malĀ», asegura el historiador Volker Reinhardt, de 66 aƱos, profesor de la Universidad de Friburgo (Suiza). Especialista en la historia de Italia, ha estudiado a fondo la llegada de la peste al continente europeo y sus consecuencias. Aunque asegura que los historiadores son malos profetas, hablamos con Ć©l para descubrir quĆ© cambios trajo a Europa la pandemia y quĆ© lecciones podemos aprender hoy.

El historiador Volker Reinhardt
XLSemanal. ¿Cómo es el mundo al que ataca la peste en el siglo XIV?
Volker Reinhardt. Muy moderno e innovador. Florencia, MilĆ”n, Venecia o GĆ©nova tienen mĆ”s de cien mil habitantes. La clase dominante la forman banqueros con conexiones internacionales, grandes comerciantes y empresarios textiles que producen artĆculos de lujo para Europa. Un mundo en pleno auge.
XL. Una primera globalización.
V.R. Para Europa lo es, y aquella vez también se beneficiaron solo unos pocos. Para las capas inferiores, la vida se volvió impredecible y llena de temores: ¿se estÔ desmoronando el orden de Dios? ¿Acaso el mundo estÔ perdiendo su equilibrio?
Ā«Las Ć©lites tuvieron miedo a desatar el pĆ”nico. No querĆan echar a perder sus negociosĀ yĀ negaron la realidadĀ»
XL. Las descripciones del siglo XIV hablan de tormentas devastadoras, de calor abrasador y sequĆas, de hambrunas. En eso tambiĆ©n recuerda al mundo de hoy.
V.R. Alimentar a ciudades con mĆ”s de cien mil habitantes es complicado y solo se consigue cuando hay buenas cosechas. A pesar de todo, la población de Europa crece, la economĆa tambiĆ©n. En vĆsperas de la peste domina un ambiente de enorme optimismo. Nadie cuenta con lo que se avecina.
XL. ¿De dónde vienen esas galeras genovesas que traen la peste?
V.R. Del mar Negro, de Crimea. Llevan a bordo el bacilo de la peste, enfermedad que aƱos antes ya habĆa iniciado su viaje desde China hacia Occidente.
XL. El origen de la epidemia se sitúa en Caffa, en Crimea, una base comercial genovesa. La ciudad estaba sitiada por los tÔrtaros y la enfermedad se empezó a propagar entre los sitiadores. Se dice que los tÔrtaros usaron catapultas para lanzar al interior de la ciudad los cadÔveres. Aquellos cuerpos infectados fueron las primeras armas biológicas.
V.R. Es una leyenda. Un instrumento tĆpico que tambiĆ©n recuerda a este siglo XXI: el mal siempre viene de fuera. Los infieles tĆ”rtaros son los culpables de la peste. Y en Sicilia se culpabiliza a los habitantes de Mesina, el primer puerto donde hacen escala las galeras que vienen de Crimea. El ser humano es asĆ. Lo desconocido, lo inexplicable, siempre necesita un rostro.

Dice la leyenda que los tƔrtaros arrebataron a los genoveses el control de Caffa (hoy, Feodosia, Crimea) lanzando los cadƔveres de sus soldados muertos por la peste negra al interior de la ciudad con sus catapultas.
XL. ĀæLa peste vino de China?
V.R. SĆ, pero no debe interpretarse como una culpabilización, aquĆ no estamos al nivel de Trump. Lo han confirmado los osteoarqueólogos a partir del estudio de esqueletos de la Ć©poca. El bacilo sigue la Ruta de la Seda de este a oeste.
XL. ¿CuÔntas personas murieron en China?
V.R. Es difĆcil saberlo. No habĆa censos ni registros. Las estimaciones de cuĆ”ntas personas murieron en Europa tambiĆ©n difieren enormemente, van del diez por ciento de la población hasta los dos tercios.

Varios estudios seƱalan que la peste negra, que a mediados del siglo XIV devastó Europa, podrĆa haber llegado al viejo continente desde Asia a lo largo de las vĆas comerciales de la Ruta de la Seda.
XL. Hasta comienzos del aƱo pasado no supimos que el coronavirus iba a extenderse por todo el mundo. ĀæEl siglo XIV intuĆa lo que avecinaba?
V.R. Seguramente no. La Ćŗltima gran peste les quedaba muy lejos, casi 800 aƱos atrĆ”s. No habĆa ninguna sensación de amenaza. El shock fue inmenso.
XL. ¿En China murieron millones de personas y en Europa no se enteró nadie?
V.R. ExistĆa un comercio internacional muy activo, pero no habĆa un flujo de noticias entre continentes. Cuando las galeras arriban a Sicilia, empiezan a producirse las primeras muertes en masa. Luego, los barcos prosiguen su viaje hacia el norte recalando en las ciudades portuarias italianas, hasta llegar a Marsella en noviembre. Para AƱo Nuevo de 1347, la gente ya podĆa saber que se avecinaba una catĆ”strofe.
XL. De la noche a la maƱana, la gente empieza a morir a millares en cuestión de dĆas.
V.R. A veces en horas. Pero hubo margen para haber actuado. En vez de negar la realidad, podrĆan haber visto que solo habĆa un remedio: el aislamiento. Prohibir el movimiento de personas y mercancĆas. Hacer acopio de vĆveres. Pero casi nadie lo hizo.
XL. ¿Por qué?
V.R. Miedo a desatar el pĆ”nico. Las Ć©lites no querĆan echar a perder sus negocios.
XL. ¿Qué explicación se dio para la epidemia?
V.R. Que una nefasta conjunción planetaria provocó que un aire ponzoƱoso se precipitara sobre la Tierra… Un patrón de explicación, por cierto, al que se recurrió durante mucho tiempo: ‘malaria’ significa aire malo.
XL. En Francia, el rey encarga a la Universidad de ParĆs un informe sobre la peste.
V.R. Los remedios propuestos son ridĆculos: alimentación sana, pensamientos positivos, olores agradables. El wellness, a la orden del dĆa. No pensar en la peste. Por eso tambiĆ©n callan las campanas, no tocan a muerto a pesar de que deberĆan estar sonando a todas horas. Pero su taƱido deprimirĆa a la gente.

Tras cada muerte por la peste negra se prohibió tocar las campanas para no asustar a la población y se tomaron medidas absurdas como organizar procesiones, verdaderos festines para las pulgas que transmitĆan el bacilo.
XL. En el centro del mundo medieval estaba Dios. ¿Qué significa eso en realidad?
V.R. Un mundo sin Dios era inconcebible. Es un Dios que escribe la historia, que envĆa seƱales para advertir a la humanidad. Un Dios que castiga cuando sus advertencias no surten efecto. La peste obliga a las Ć©lites a demostrar que lo son por la voluntad de Dios. EstĆ”n obligadas a explicar y combatir la peste, pero son incapaces.
XL. Otro sĆntoma de crisis es que el Papa abandona Roma y pasa a residir en Aviñón.
V.R. El mundo estÔ confuso, la Iglesia se tambalea, hay enfrentamientos. El Papa grava con impuestos a sus clérigos, la propia Iglesia es un motor del capitalismo. Pero ¿de verdad le estÔ permitido? Los lectores de El nombre de la rosa conocen bien las corrientes radicales que existen dentro de la Iglesia y que exigen su pobreza. El estilo de vida del clero causa rechazo.
XL. La sociedad actual ha expulsado a la muerte del dĆa a dĆa, y por eso nos afecta aĆŗn mĆ”s el tan alto nĆŗmero de vĆctimas que estĆ” provocando el coronavirus.
V.R. En el siglo XIV, la esperanza de vida se sitúa por debajo de los 30 años. La muerte forma parte de la vida diaria, es una muerte que tiene sentido. Dios llama a las personas a su lado, a menudo a personas muy jóvenes, pero es una muerte que se puede aceptar, llorar. Sin embargo, durante la peste, la muerte se transforma. Es un morir en serie, anónimo, solitario. No se pueden celebrar los servicios religiosos, hay que cavar fosas comunes. Los ritos cristianos, los sacramentos que garantizan la resurrección, todo eso queda en suspenso.
XL. La Florencia del siglo XIV es algo asà como la metrópoli cultural del mundo, la Nueva York de la Edad Media.
V.R. SĆ, reĆŗne las tendencias mĆ”s innovadoras, con artistas y estilos que anticipan el futuro.
XL. ¿Por qué Florencia?
V.R. La cultura es un lujo. Gastar dinero en cuadros o iglesias solo es posible si hay un excedente de producción. Por otro lado, las condiciones de mercado que se daban en la ciudad crearon un clima propicio al genio. Sorprendentemente, el mercado artĆstico no se hundió con la peste. Florencia salió bastante indemne. Bueno, antes de la peste tenĆa 120.000 habitantes. No se sabe a ciencia cierta cuĆ”nta gente murió, pero segĆŗn un censo en el aƱo 1427 ya solo viven 37.048 personas.
XL. ¿Qué medidas adoptaron los florentinos?
V.R. Se intentó regular la vida diaria lo mĆ”ximo posible, hubo edictos para controlar los precios o prohibir el taƱido de las campanas. Y luego otras medidas absurdas, como organizar procesiones religiosas, verdaderos festines para las pulgas que transmiten la peste. No se puede hacer nada, pero no se puede admitir que no se puede hacer nada. Se promulgan regulaciones de higiene pĆŗblica, pero no se aplican. MĆ”s o menos lo mismo pasa con los polĆticos de las democracias actuales. Tienen que sustentar su ‘elegibilidad’ en acciones, porque, si no, la confianza se diluye. En el siglo XIV, ese conflicto es aĆŗn mĆ”s relevante. Si no consiguen poner fin a la calamidad, todo el sistema entra en una crisis de confianza.
XL. ¿Qué efectos tiene la pandemia en la ciudad?
V.R. El conjunto del tejido social se agita. Muchas familias influyentes se ven diezmadas, otras familias ascienden en la escala social. Es una época de herederos felices y de muchos advenedizos. Y el pueblo llano se vuelve insolente, plantea reclamaciones porque hay escasez de mano de obra. Los salarios se doblan, se triplican. Cuando llega la segunda ola, se produce un levantamiento de los ciompi, trabajadores textiles sin derechos, explotados. En tiempos libres de peste, los ricos viven de otra manera y mueren de otra manera. En tiempos de peste, todos mueren igual. Y el que muere igual también quiere vivir igual. Siglo y medio mÔs tarde, Maquiavelo interpreta la revuelta de los ciompi como la primera revolución social. Pero la revuelta solo duró un verano. Los ciompi se dejaron engatusar, un puñado de concesiones bastó para que se disolvieran.
XL. Florencia vive la última gran oleada de la peste mÔs de 70 años después de la irrupción de la enfermedad. ¿CuÔndo comienza realmente la recuperación de los efectos económicos de la epidemia?
V.R. En 1430, Cosme de MĆ©dici es el hombre mĆ”s rico de Europa. Pero, comparado con las gigantescas compaƱĆas de un siglo antes, es un pez pequeƱo. El volumen de la economĆa en su conjunto ha encogido. Italia no volverĆ” a alcanzar el potencial de la dĆ©cada anterior a la peste hasta el siglo XIX.

Boccaccio inicia el ‘Decamerón’ con varios jóvenes que huyen de la peste y se refugian a las afueras de Florencia, la Nueva York medieval. La peste propicia la aparición de nuevos grupos de poder, como los MĆ©dici, y revueltas sociales, como la de losĀ ‘ciompi‘ (trabajadores explotados).
XL. ¿El ascenso de los Médici estÔ relacionado con la peste?
V.R. El reparto de la riqueza, provocado por la enorme mortalidad que se da en las clases superiores, tiene como consecuencia el surgimiento de nuevos grupos de poder. Los MĆ©dici compran el poder, y lo hacen al mĆ”s puro estilo mafioso: se dedican a repartir dinero, a adquirir deudas, a hacerse cargo de hipotecas y, a cambio, esperan sumisión polĆtica. AdemĆ”s, se presentan como los protectores de la ciudad designados por Dios.
XL. ¿Y eso cómo se consigue?
V.R. Levantando iglesias y monasterios. En los libros de contabilidad de Cosme de MĆ©dici habĆa una columna denominada ‘Dios’, en la que se apuntaban, por ejemplo, los gastos generados por la restauración y saneamiento del convento de FiĆ©sole.
XL. Venecia tambiƩn queda devastada por la epidemia.
V.R. La peste llega a la ciudad en la primavera de 1348, pero el comercio no se detiene hasta el verano. Los nobles que dirigen la ciudad se vuelven hiperactivos: prohibición del alcohol, cierre de la restauración. Pero, como decĆa antes, esta actitud no tiene nada que ver con un intento genuino de combatir la epidemia. Siete aƱos despuĆ©s de la peste se produce como reacción un golpe de Estado de las clases medias bajo el liderazgo del dogo; el levantamiento fracasa, el dogo es decapitado. Su retrato en el palacio de la plaza de San Marcos sigue tapado hoy. Pero se aprendieron varias lecciones.
XL. ¿CuÔles?
V.R. Por ejemplo, la introducción de la cuarentena, hacer esperar a los barcos 40 dĆas antes de que se les permita amarrar en el puerto de Venecia. La indignación que provocó que no se hubiera hecho nada parecido en un primer momento fue grande en toda Italia. Indignación tambiĆ©n por el hecho de que MilĆ”n, no lejos de Venecia, se librara de la peste.
XL. El milagro de MilƔn.
V.R. ¿Milagro? Las fuentes son muy parcas, se limitan a reseñar que en MilÔn la gente no muere. Se cuenta que el todopoderoso soberano de la ciudad, Luchino Visconti, enclaustra a tres familias afectadas y deja que mueran de hambre, impidiendo asà la propagación de la enfermedad. Se trata de un procedimiento poco cristiano, cierto, pero Visconti actuó siguiendo la razón de Estado.
«Los salarios se triplican por la falta de mano de obra. Y surge la primera revuelta social. Si el pueblo muere igual que los ricos, quiere vivir igual»
XL. La historia de las tres familias suena a leyenda.
V.R. Y seguro que lo es. Lo que hace la ciudad es cerrarse, se establecen controles muy estrictos a la circulación de personas y mercancĆas.
XL. ¿Y por qué los cronistas de la época hablan tan poco sobre el milagro de MilÔn?
V.R. En MilĆ”n, el poder se transmite dentro de una misma familia. En el resto de las ciudades italianas, organizadas segĆŗn un modelo mĆ”s republicano, esa forma de gobierno se considera una tiranĆa. Visconti gobierna con enorme brutalidad. Es una figura inquietante, su propia esposa presuntamente lo envenenó poco despuĆ©s del fin de la peste. Pero para el pueblo llano esa tiranĆa resulta un modelo atractivo.
XL. Recuerda a la China actual. La población renuncia a sus derechos y, a cambio, el Partido Comunista le ofrece seguridad.
V.R. Es una forma de verlo, pero este tipo de comparaciones siempre cojean un poco. Dicho esto, sĆ, un gobierno autoritario se justifica mediante la protección que ofrece frente a las catĆ”strofes.
XL. ¿Por qué el resto de las ciudades italianas no actuó con una velocidad y un rigor parecidos a los de MilÔn?
V.R. En Florencia también hay buenas cabezas pensantes, pero la constitución republicana de la ciudad hace necesario consultar a diversos consejos, hay que hablar bastante y conseguir la aprobación de muchos organismos.
XL. ¿El Renacimiento guarda alguna relación con la peste?
V.R. Es difĆcil decirlo. Las primeras obras artĆsticas de estilo renacentista surgen en el aƱo 1400-1401. El orfebre Lorenzo Ghiberti recibe el encargo de crear unas puertas de bronce para el baptisterio de la catedral de Florencia. Es una obra de arte excepcional. Los motivos son cristianos, pero lo que Ghiberti creó es una visión nueva de la dignidad del hombre, una imagen de la belleza y de la independencia e individualidad humanas. Tras las penurias, tras las muertes en masa, tras la despersonalización provocada por la muerte, se descubre al ser humano como cima de la creación.
Foto apertura Ayer y hoy: plano aéreo de un cementerio improvisado para enterrar a fallecidos por COVID-19 en Brasil, donde ya han perdido la vida 240.000 personas por el virus (a la derecha). El triunfo de la muerte, de Pieter Brueghel (1525-1569). La obra se ha relacionado con el juicio final y con el azote de la peste negra.

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