Los excrementos de elefante son «una excelente fuente de celulosa para hacer papel». Así de claro lo tiene el profesor Alexander Bismarck, de la Universidad de Viena, promotor de la idea. Por L. G. 

Durante unas vacaciones en Creta vio a las cabras pastando y se dio cuenta de que, «al final, lo que sale es materia vegetal parcialmente digerida, así que ahí debía de haber celulosa». Y si el residuo fuese del tamaño de un elefante, mejor. Pensado… y hecho. Con su equipo procesó químicamente los excrementos y ahora un emprendedor keniano, John Matano, ya está fabricando el papel. Que, por cierto, podría elaborarse igualmente con excremento de vaca.

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