Dormir alarga la vida y es fundamental para afrontar con energía un nuevo día, pero no siempre es posible. Te damos ocho trucos que pueden ayudarte a conciliar el sueño

  • Al menos dos horas antes de acostarse, desconectar de todo lo referente al trabajo. Apagar el móvil y el ordenador. Hay que realizar una actividad completamente distinta a la laboral: leer, escuchar música, pasear, oír la radio o ver la televisión.
  • Es importante la temperatura de la habitación. Entre 18 y 22 grados es lo recomendable.
  • Debe haber ausencia de luz (muy importante), sobre todo para evitar el despertar precoz.
  • La carencia de ruido también es fundamental. Los sonidos ambientales, aunque no nos despierten, nos pueden dar un sueño superficial.
  • La postura ideal es de lado. No importa si es el derecho o el izquierdo. La menos recomendable es boca arriba, ya que favorece el ronquido. Sólo los bebés deben descansar en esta última posición.
  • Es recomendable dormir en camas separadas o, mejor dicho, en colchones individuales, aunque se usen las mismas sábanas. Cada colchón debe estar adecuado al peso y la talla de la persona. No existe el colchón ideal. Una persona más delgada o de baja estatura precisará una superficie más dura. Por el contrario, una más alta y de mayor peso puede necesitar una superficie más blanda.
  • Podemos usar tapones para los oídos, que nos aislarán de los ruidos ambientales; en cambio, nos permitirán oír el despertador o el llanto de un niño pequeño si se encuentra en la casa.
  • También es útil usar un antifaz en el caso de que no se pueda conseguir la oscuridad total en la habitación. n Es importante acostarse y levantarse cada día a la misma hora. Esto ayuda al cerebro a descansar mejor.

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