Los drones han llegado para revolucionar la guerra… y la paz. Claves en Irak, Afganistán, Siria o contra los piratas del Índico, también combaten incendios y salvan vidas. En España, las Fuerzas Armadas están a punto de recibir refuerzos: cuatro Predators, los más poderosos del mercado. Por Carlos Manuel Sánchez y Carlos Carrión

Un avión no tripulado sobrevuela sigilosamente el espacio aéreo de León. Es un Searcher MKII J, del Ejército de Tierra. Hace unos años espiaba las rutas montañosas de Afganistán en busca de talibanes; hoy vigila las sendas forestales de El Bierzo a la caza de pirómanos.

drones militares, predators (1)

Dron Searcher MK del Ejército de Tierra

Este dron pertenece al Grupo de Obtención por Sistemas Aéreos (Grosa), un batallón de Inteligencia con sedes en León y Valencia. Casi la mitad de los 150 militares que lo componen -entre mecánicos, electrónicos, operadores de vuelo y de carga útil- tiene experiencia en Afganistán, donde los Searcher realizaron 943 misiones. «Nos alertaron de emboscadas. Salvaron vidas. Los soldados se sentían más seguros cuando sabían que los protegíamos», recuerda el capitán Ricardo de la Fuente Vega.

Las Fuerzas Armadas españolas disponen ya de 13 tipos de drones. Algunos pesan unos pocos gramos y otros superan las dos toneladas. La Infantería de Marina ha creado una escuadrilla especializada, la Undécima, con sede en San Fernando (Cádiz). Esta unidad ya ha participado en cuatro misiones internacionales: desde Irak, donde ha combatido al Daesh, al océano Índico, para prevenir los ataques de los piratas. Y el Ejército del Aire está a punto de recibir los cuatro poderosos Predator que España ha comprado a Estados Unidos por 158 millones de euros, una versión desarmada del modelo que usan los norteamericanos para sus bombardeos con misiles, aunque España solo lo usará, en principio, para tareas de inteligencia. Operarán desde la base de Talavera la Real (Badajoz).

drones militares

El Scan Eagle a bordo del buque de asalto anfibio Galicia. Su despegue -lo lanza una catapulta- y aterrizaje -con un gancho- requieren de gran pericia

La diferencia está en el aire

Ningún país quiere quedarse sin drones. Ya los poseen más de 60, aunque solo 9 los dotan de armamento (no España). Amy Zegart, directora de la Institución Hoover de Seguridad, pronostica que estas aeronaves cambiarán los conflictos antes de lo previsto. «Esta tecnología de bajo coste y en constante evolución hará posible que los países con drones puedan realizar amenazas creíbles a los que no los poseen». Y el teniente coronel Jesús del Barrio, al mando del Grosa, cree que España se ha situado «al mismo nivel que los países de nuestro entorno». Sin embargo, «nuestras reglas de enfrentamiento nos impiden municionarlos». Esas reglas se resumen en una máxima: un soldado español no puede disparar si antes no le disparan.

Más de 10.000 muertos

El dron permite ataques con riesgo cero en una época en que las sociedades son cada vez más reacias a aceptar bajas propias. Son ataques selectivos, aunque la precisión quirúrgica no existe. Hace 16 años, un misil lanzado por Estados Unidos desde un dron voló en pedazos un vehículo en el Yemen, matando a seis miembros de Al Qaeda. Desde entonces, drones norteamericanos han bombardeado ocho países. El Buró de Periodismo de Investigación, una organización con sede en Londres que monitoriza los ataques con drones, ha contabilizado entre 7584 y 10.918 muertos; incluyendo entre 751 y 1555 víctimas civiles.

El dron genera también problemas éticos y psicológicos en los combatientes. En una guerra convencional, un soldado que dispara a un enemigo que tiene la capacidad de responder está arriesgando su propia vida; y esta reciprocidad le permite salvar su conciencia. «Pero si le das a alguien completa inmunidad para matar, lo conviertes en un asesino», advierte el coronel Lawrence Wilkerson, antiguo jefe de gabinete del general Colin Powell, antiguo secretario de Estado.

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Los cuatro Predator del Ejértico del Aire llearán a España en 2019. Mientras, sus tripulaciones reciben formación en Estados Unidos. El dron de 2223 kilos y 20 metros de envergadura, es más grande que un reactor F5 y va equipado con radar e infrarojos

Es el arma de las neoguerras, como llaman los estrategas a los conflictos actuales; que son asimétricos, pues se libran entre ejércitos e irregulares; y se alargan en el tiempo. El precio de un dron casi siempre es asequible; y su software -en la era del tutorial- se copia y se comparte, permitiendo a grupos insurgentes tener su propio arsenal.

La ley va detrás de la tecnología

La amenaza de un ataque terrorista está sobre la mesa. La Guardia Civil ya usa sistemas antidrón en eventos deportivos y conciertos que detectan la posición del aparato y de su operador. Se ha avanzado mucho desde la proclamación de Felipe VI en 2014, cuando se colocó a un agente con una red para cazar palomas ojo avizor. Hoy se utilizan interferidores de las conexiones de control remoto o pulsos de láser. El Ejército francés confía en las águilas. Las tácticas también evolucionan. Estados Unidos está desarrollando aviones nodriza que liberan ‘enjambres’ de drones. Y Silicon Valley apuesta por la autonomía total, sin control humano.

El dron es la punta de lanza de una tecnología que, combinada con robots, inteligencia artificial y análisis de datos, ha llegado para revolucionar la guerra, pero también la paz. En este sentido, los militares han sido los early adopters (‘primeros clientes’) de una herramienta que han contribuido a desarrollar y cuyas aplicaciones en el ámbito civil son innumerables.

Drones militares y civiles deberán compartir el cielo con el resto de las aeronaves. Las leyes van por detrás de la tecnología. En España ya hay 3700 pilotos civiles y 4500 aeronaves dedicadas a fotografía, agricultura, mapas… Pero igual que un dron puede llevar un flotador a un bañista en apuros, también puede causar un accidente. Durante años ha reinado cierta anarquía en una materia donde están en juego la seguridad y la privacidad de la población. La ley de drones data de 2014 y un real decreto la desarrolla desde el pasado diciembre. El nuevo reglamento permite los vuelos nocturnos o en zonas urbanas (antes estaban prohibidos) siempre que el aparato no sobrepase los diez kilos y con autorización previa. En cuanto a los drones recreativos, seguirán restringidos a entornos no urbanos.

drones militares

La Armada es uno de los cuerpos que dispone del Black Hornet, un microdón que permite a los soldados ver por encima de sus cabezas y recibir las imágenes en una tableta

Las cuentas salen. El coste de una hora de helicóptero ronda los 2000 euros; una hora de dron sale por 20. Esto revolucionará la extinción de incendios. Que Hacienda los use para inspeccionar viviendas o que un tribunal vigile que nadie saque una chuleta en una oposición se convertirán en rutina. El 30 por ciento del transporte aéreo lo realizarán aparatos no tripulados. Facebook proyecta un dron de mayor envergadura que un Boeing 737, impulsado por energía solar, que proporcionará wifi planetario. Las posibilidades son ilimitadas. La colonización del espacio aéreo ha comenzado.

Así se pilota un dron militar

Así se pilota un dron militar

Los drones marcan ya el futuro en asuntos de guerra, pero también de paz. Los pilotos de drones de las Fuerzas Armadas españolas nos enseñan cómo trabajan. Por Carlos Manuel…

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