El refugio de Laura Dern

La estrella de la serie ‘Big little lies’ ha creado en su casa de Los Ángeles un mundo vital y bohemio donde mezcla recuerdos personales con piezas maestras de Van der Rohe, Eero Saarinen, Eames… Por Ana Cardinale / Fotos: Floto Warner (Otto Archive / Cordon)

Buscó muchas casas antes de decidirse por esta. Casi todas eran construcciones actuales y le transmitían la sensación de estar viviendo en un hotel, cuenta Laura Dern, una de las actrices favoritas del cineasta David Lynch, que este año ha conseguido el Globo de Oro como mejor actriz de reparto en serie por Little big lies. Sin embargo, la vegetación exuberante de su nuevo hogar y los grandes espacios abiertos con aspecto casi selvático nos remontan más atrás en su carrera, concretamente al momento mágico en el que Steven Spielberg la hizo interactuar con dinosaurios en la película Parque Jurásico.

La casa, cuya construcción original data de 1953, fue proyectada por el famoso arquitecto Calvin C. Straub en acero, madera y vidrio. Había envejecido mal, así que el trabajo de un arquitecto para darle un aspecto más moderno era indispensable. Fue entonces cuando la actriz acudió al mejor: Michael Kovac, un apasionado de la arquitectura de mediados del siglo XX al que conoció a través de David Lynch, y con él decidió remodelarla y rescatar su esencia.

Sin sacrificar los rasgos originales, se abrieron ventanales de vidrio donde antes había paredes, se ampliaron algunas habitaciones y se construyó una piscina verde esmeralda. Después de completar las renovaciones, Dern eligió a la diseñadora de interiores Trip Haenisch por recomendación de su amiga Courteney Cox.

El sello de Hollywood

El trabajo de Haenisch fue el de hacer cohabitar objetos y muebles de los años cincuenta con la vasta colección de objetos personales y recuerdos de Dern, muchos de ellos relacionados con su carrera, como la pequeña figura de Tyrannosaurus rex que le regaló Spielberg, el trío de Globos de Oro que se esconden detrás de una pila de libros en los estantes del pasillo o el par de zapatos que utilizó durante el rodaje de El precio de la ambición (1992). Una mezcla perfecta entre sofisticación y espíritu relajado.

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