Tras los pasos de las Kardashian en Los Ángeles

Caótica, vibrante y altamente contradictoria, Los Ángeles sigue siendo el hogar de las estrellas. Cada barrio tiene su propio espíritu, su paisaje y sus encantos ocultos… Por Ixone Díaz Landaluce

Otro día más de sol. Así, como prometía el optimista himno con el que arrancaba La La Land, son el 80 por ciento de los días en Los Ángeles. En mitad de un impresionante atasco, la primera escena del más moderno de los clásicos made in Hollywood resumía de un vistazo la esencia de la ciudad.

Las enmarañadas autopistas atestadas de coches, la gente guapa y joven que llega a LA para probar suerte y, de paso, poner muchas copas en los garitos de la ciudad. Pero no todo en Los Ángeles es como en las películas. Esta megaurbe cuya área metropolitana tiene más de 13 millones de habitantes es un lugar de contrastes brutales, donde algunos de los caserones más impresionantes del mundo apenas distan unos kilómetros de Skid Row, la mayor concentración de homeless de Estados Unidos.

Mansiones de película

Los Ángeles es, en realidad, un conglomerado de barrios y paisajes muy diferentes y los famosos están desperdigados por todos ellos. En Malibú, con sus casas en primera línea de playa y en las colinas que se asoman al Pacífico, viven Tom Hanks, Sting, Julia Roberts o Jack Nicholson.

Venice Beach, al sur de la ciudad, es un reducto algo más alternativo y sus casas algo más modestas, pero también más pintorescas. Julia Roberts residió allí una temporada y Anjelica Huston vive en una casa diseñada por su marido, el escultor Robert Graham.

Al este de la ciudad, Los Feliz también es un vecindario codiciado por las estrellas. Allí vivieron Angelina Jolie y Brad Pitt y allí se compró su primera casa Kristen Stewart después de hacerse famosa (e inmensamente rica) con Crepúsculo. Silverlake, todavía un poco más al este y considerado el barrio más hipster de Estados Unidos, está de moda entre las estrellas más jóvenes y alternativas de la industria. Allí tiene casa James Franco o Joseph Gordon-Levitt. En cambio, Calabasas, al norte, ha pasado de ser un suburbio residencial más a convertirse en uno de los códigos postales más prohibitivos de Los Ángeles. Son los efectos colaterales del fenómeno Kardashian, cuyos miembros viven en la zona y comparten vecindario con otras estrellas como Justin Bieber.

Las grandes mansiones, las de quienes necesitan medidas de seguridad extra y viven sin escatimar en lujos ni en metros cuadrados, siguen estando en los barrios residenciales de Beverly Hills y Bel-Air, pero también un poco más al este, en Brentwood. La lista de sus residentes es infinita: desde Beyoncé o Reese Witherspoon hasta Lady Gaga, Johnny Depp, Jennifer Aniston, Ellen DeGeneres…

Detrás de las estrellas

Todavía se venden mapas (generalmente bastante obsoletos) para localizar las casas de las estrellas, tanto las vivas como las que llevan décadas criando malvas. Y hay decenas de autobuses turísticos que recorren los barrios deteniéndose en las mansiones emblemáticas de las celebrities que, en cada momento, están moda. Pero es inútil. Es un turismo de verjas y muros inescrutables. Además, tampoco es tan difícil toparse con las estrellas de paseo por la ciudad. Aunque algunos viven recluidos en sus residencias, la mayoría también va, de vez en cuando y sin abusar, a algún supermercado, parque público o tarde de cine.

Para ver estrellas, hay que pasarse por Whole Foods, el súper orgánico de moda

De hecho, en general es inútil buscarlos en las tiendas de lujo de Rodeo Drive o Robertson Boulevard porque sus estilistas personales se ocupan de surtir sus fondos de armario. En cambio, es mucho más fácil encontrarlos haciendo la compra en Whole Foods, el supermercado de productos orgánicos (y precios prohibitivos) que tiene legiones de fans entre las estrellas. Sus tiendas de Venice Beach y Brentwood son un hervidero de actores comprando aguacates de cultivo ecológico y agua de coco a precio de oro. Pero los restaurantes, los mercadillos y los bares de los hoteles también son un sitio para encontrarse una estrella en la barra, saliendo del baño o en el ascensor. Solo hay que saber dónde buscar.

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