Felipe de Edimburgo ha cumplido 99 años y, al repasar su vida, algunos se preguntan por qué el marido de la reina de Inglaterra apenas ha hablado de su madre, Alicia de Battenberg. Por Fátima Uribarri / Fotos: Getty Images y Cordon Press

Muchos británicos supieron de ella cuando descubrieron que la monja ortodoxa que asistió en un lugar de honor a la coronación de Isabel II era la suegra de la reina. Alicia de Battenberg tuvo una vida azarosa que empezó y acabó en palacios reales británicos: nació en el de Windsor (en 1885) porque era bisnieta de la reina Victoria y murió en el de Buckingham (en 1969) por ser la suegra de Isabel II.

La suegra de Isabel II nació sorda, padeció esquizofrenia y se hizo monja

Era hija de Luis de Battenberg y de Victoria de Hesse y se casó -muy enamorada- con Andrés, cuarto hijo de Jorge I de Grecia. Tuvo una vida complicada: nació sorda, pero aprendió a hablar y a leer los labios en cuatro idiomas; vivió varios exilios y padeció problemas mentales (le diagnosticaron esquizofrenia y la internaron en un manicomio); su marido la dejó; vivió la Segunda Guerra Mundial en Atenas, escondiendo en su casa a una familia judía; se hizo monja y fundó su propia orden… Fue todo un personaje.

Una familia rota

Felipe se educó en un internado escocés: su familia estaba exiliada. Su padre vivía con una amante, y su madre, en un manicomio.

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