El teletrabajo en casa, impulsado por la crisis del coronavirus, ha hecho que el traje se quede en el armario masculino durante el tiempo del confinamiento. Pero, ¿volverá con el mismo peso cuando comience la vuelta a las oficinas? Hablamos con los expertos para averiguar si la tendencia a la relajación en los códigos de vestimenta en el trabajo han llegado para quedarse. Por Raquel Peláez

Asociado tradicionalmente con el poder y el éxito, el traje siempre ha sido una opción perfecta para conseguir una apariencia formal en el mundo de los negocios. Sin embargo, la llegada de nuevas profesiones, la búsqueda de la comodidad, los espacios de trabajo compartidos o la vida social después de la oficina han hecho que las normas se vayan relajando. «El traje masculino ya había comenzado a quedarse en el armario de muchos profesionales, al menos una vez a la semana, tras la aparición del casual Friday (viernes informales)», asegura Laura Luceño, profesora de Historia de la moda en el Centro Superior de Diseño de Moda de Madrid, en la Universidad Politécnica.

Ocho de cada diez hombres europeos encuestados dijeron que buscaban una alternativa al traje y la corbata, y solo el 17 por ciento elegiría vestir traje

Por su parte, Joan Calabia, director de Marketing de Dockers apunta que, después de la cuarenta, «el trabajo remoto se volverá más habitual y se normalizarán los horarios flexibles para permitir mejor la conciliación. Si antes era el emprendedor el que encabezaba esta tendencia, la normalización del teletrabajo hará que se acelere y se extienda al trabajador por cuenta ajena.

La cuarentena mató al traje… y no resucitará 3

El traje quedará reducido a ciertas visitas al cliente en mundos como la consultoría y el consumidor necesitará unas recomendaciones que le permitan encontrar su propio estilo, cómodo física y emocionalmente».

Según Laura Luceño, «los cambios en el modelo de vida se traducen siempre en el traje» y, en esta ocasión, el tiempo de confinamiento y el posible reforzamiento del teletrabajo después de la crisis podrían suponen una modificación de los códigos más tradicionales: «Después de la Segunda Guerra Mundial, el traje de hombre se vuelve más informal y se ponen de moda los vaqueros y la T-shirt, que era la camiseta interior de los soldados desmovilizados». Sin embargo, tal y como señala Luceño, es durante la década de los ochenta cuando el traje, tal y como lo conocíamos, comienza a flexibilizarse. «Armani fue el responsable de desarmar el interior del traje masculino y Richard Gere lo popularizó en la película American Gigolo. También Versace comienza a utilizarlo sin corbata, con camisa de algodón».

¿Necesitas un traje para cambiar el mundo?

La relación entre los negocios y la forma de vestir comenzó a flexibilizarse durante la última década y han sido muchos los ejemplos de hombres de éxito que han cambiado el mundo y no necesariamente vestían con traje. Jersey negro de cuello alto, pantalón vaquero y zapatillas de deporte blancas. ¿Les suena? «La vestimenta de Steve Jobs o la de Mark Zuckerberg, con su sudadera de capucha, son algunos ejemplos», asegura la profesora de moda.

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En este sentido, y según un estudio de Dockers, 8 de cada 10 hombres europeos encuestados dijeron que buscaban una alternativa al traje y la corbata, y solo el 17 por ciento elegiría vestir así de forma voluntaria durante su jornada laboral. Solo uno de cada cuatro hombres afirma que trabaja mejor con traje.

Conscientes de la necesidad de conocer los nuevos códigos de la “ropa de negocios informal”, Dockers ha creado una guía para ir bien vestido al trabajo sin necesidad de usar un traje. Recopilamos algunos de los consejos:

  • El truco: la flexibilidad. Las largas horas sentado en la oficina requieren tejidos flexibles que garanticen libertad de movimiento.
  • → No te compliques con las camisetas. Inclínate por las clásicas de algodón de cuello redondo en colores lisos.
  • El dilema de la camisa: ¿Por dentro o por fuera? La solución intermedia se llama french tuck, mitad por dentro y mitad por fuera.
  • En reuniones con clientes o presentaciones, empieza con una camisa oscura y relaja paulatinamente el ambiente remangándote.
  • La sobriedad de un cinturón negro, con la camisa por dentro, nunca falla.
  • Los pantalones azul marino con zapatos marrón oscuros son una apuesta segura.

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