Mientras estuvo al frente de ‘Las mañanas de La 1’ sufrió el acoso de las redes y, según afirma, de algunos colegas: «En el periodismo, perro come carne de perro». Ha estado tres años lejos de los focos y ahora regresa con un libro, ‘La maestra’, y con un programa de debate político en Canal Sur. Para hablar de todo ello, nos cita en la biblioteca del Parlamento de Andalucía. Por Virginia Drake / Fotografía: Carlos Luján

Ha regresado por la puerta grande a la que fuera su casa, Canal Sur, para presentar y dirigir 5.C El debate. Han pasado tres años desde que abandonara Las mañanas de La 1 y vuelve con las pilas bien cargadas. A la vez que afronta este nuevo proyecto televisivo, realiza un curso de Mujer y Liderazgo en el IESE y acaba de publicar, junto con Carmen Gurruchaga, su primera novela: La maestra. La apasionante historia de María de Maeztu y la Residencia de Señoritas (editorial La Esfera de los Libros), un lugar por el que pasaron mujeres valientes que dieron mucho que hablar el pasado siglo: Victoria Kent, Clara Campoamor, Isabel Oyarzábal, Elena Fortún, María Moliner, Gabriela Mistral, María Zambrano, María Teresa León, Rosa Chacel, Zenobia Camprubí o Marie Curie, entre otras.

Mariló Montero nunca defrauda ni elude el compromiso. Acude a nuestra cita en la biblioteca del Parlamento de Andalucía pisando fuerte.

XLSemanal. ¿Dónde se había metido?

Mariló Montero. ¿Dónde no me has buscado? Desde que me fui de TVE, he vivido en Nueva York, pero he estado yendo y viniendo.

XL. ¿Y se fue sola?

M.M. Me llevé a Lolita y a Whisky (sus perros), pero te diré que tener perro en Nueva York es un suplicio porque es muy esclavo sacarlo todos los días al parque y porque allí las vacunas son muy caras. Además, cortarles las uñas era un problema, ya que la chica que se las cortaba te pedía el pasaporte y el carné de vacunación para asegurarse de que el perro no le iba a contagiar ninguna enfermedad. ¡Yo no conozco ningún veterinario en España que se haya muerto porque un perro le haya contagiado alguna enfermedad!

XL. ¿Y escribía?

M.M. Muchos artículos, que voy teniendo en stock. Pero La maestra la he escrito aquí, en España. Una de las veces que vine, hablé con Carmen (Gurruchaga) y le dije que tenía una novela en la cabeza, pero que no terminaba de encontrar el personaje y ella me dijo que tenía otra en la cabeza y que transcurría en la Residencia de Señoritas.

XL. El resultado: una novela histórica escrita a cuatro manos.

M.M. Es histórica en más del cincuenta por ciento. Investigué mucho sobre la Residencia de Señoritas y sobre la figura de María de Maeztu. Cuando leí su testamento, me puse a temblar.

“Cuando leí el testamento de María de Maeztu, me puse a temblar. Está enterrada en Estella, mi ciudad. Me di cuenta de que el personaje me llamaba para que contara su vida”

XL. ¿Por qué?

M.M. Me enteré de que está enterrada en el Panteón de los Ilustres de Estella, mi ciudad natal. Me quedé pasmada. Me di cuenta de que el personaje me llamaba por todas partes para que contara su vida.

XL. Curiosamente, tras el golpe de Estado del general Primo de Rivera, fue cuando se consiguió que se reconociese el derecho al voto femenino, aunque no se pudo ejercer hasta una década después.

M.M. También desde el Gobierno de esa dictadura se anima a María de Maeztu para que ayude a las mujeres a entrar en la universidad porque no había ninguna ley que lo prohibiera.

XL. No había leyes en contra, pero necesitaban un permiso especial para asistir a las clases.

M.M. Sí, del tutor y del ministro. Y, aun así, lo hacían disfrazadas de hombre. Eran mujeres que por su seguridad debían ir acompañadas para que no les pegaran por la calle.

Mariló Montero: "He sido un buen alimento para los perros" 2

«Fui víctima y detractora de las redes. Y, por tanto, pionera. Me enorgullezco de haber abierto el camino a otras mujeres que después también fueron víctimas de esos linchamientos».

XL. Además de la Residencia, María Maeztu fundó el primer club de mujeres: el Lyceum Club.

M.M. Muchos hombres, molestos, lo llamaban ‘el club de las maridas’. Fíjate qué humillación para esas mujeres preparadas y cultas. En el Lyceum Club eran invitados habituales Pedro Salinas, García Lorca, Alberti, Unamuno, Baroja. y hasta durmió allí Marie Curie.

XL. En este libro, usted recoge fragmentos de artículos publicados por Ortega y Gasset que hacen referencia a la mujer en estos términos: «La mujer, a diferencia del varón, viene a ser incapaz de conocimiento racional […]. Esta carencia intelectual, así como su falta de imaginación, facilita que se adapte al papel secundario que le impone la naturaleza».

M.M. Al estudiar las publicaciones de muchos hombres liberales, que son los pilares de la intelectualidad en España, he descubierto que hoy no podrían hablar públicamente porque estarían totalmente defenestrados. Yo no quiero juzgar a los hombres del siglo pasado con los conocimientos de este; pero sí soy partidaria de que, cuando se estudie a Ortega, se conozca todo lo que dijo.

XL. Ahora presenta un programa de debate político. ¿Cree que nuestros políticos practican en sus casas el feminismo que defienden en las tribunas?

M.M. Espero que sean coherentes, pero las cabezas de todos los partidos son masculinas…

XL. Hemos tenido once ministras en un mismo gabinete.

M.M. Esa no es la clave: la próxima presidenta del Gobierno, Cayetana Álvarez de Toledo.

XL. ¡Vaya!

M.M. O Inés Arrimadas o Ana Pastor.. Para mí estas son las tres mujeres que ahora mismo podrían ser unas grandes presidentas del Gobierno de España.

XL. ¿Cuánto tiempo le da para que esto ocurra?

M.M. Espero que estas hayan sido las últimas elecciones en las que no se presenta ninguna mujer a presidenta del Gobierno.

XL. ¿Cómo valora el cambio de Gobierno en Andalucía?

M.M. Al de Andalucía se lo ha calificado como ‘régimen político’ porque siempre gobernaban los mismos. Ahora se ha desatascado ese régimen. Todos los cambios siempre son positivos.

XL. ¿Todos? En ocasiones hacen bueno al anterior.

M.M. Yo no pienso así, creo que todo ocurre para bien. Eso lo dijo san Pablo, aunque luego se lo adjudicó monseñor Escrivá de Balaguer.

XL. Con esos dos avales… no cabe discusión, ¿no?

M.M. Andalucía es muy grande, pero tiene un índice de paro muy alto y necesita crecer muchísimo, implementar muchas tecnologías, otros conocimientos, nuevas carreras.

XL. Durante años, usted fue un referente de Canal Sur. ¿Ha notado en la cadena el cambio de Gobierno?

M.M. Canal Sur tiene más de cinco millones de déficit y habría que preguntarse cómo se ha llegado a esta situación. La señal llega mal, la tecnología está atrasadísima… Canal Sur ha tenido un convenio colectivo que ha canibalizado la profesión, porque un periodista no puede serlo de ocho de la mañana a tres de la tarde; eso mata la pasión.

XL. ¿Qué propone?

M.M. La pasión periodística hay que alimentarla, no se puede perder; aunque tampoco estoy diciendo que haya que trabajar doce horas sin descanso. Yo quiero que el convenio colectivo vigile los derechos del trabajador, pero también los del periodismo.

XL. Pidió una excedencia en Canal Sur por diez años que ha agotado (es redactora en plantilla). Si no se le hubiera terminado, ¿se habría reincorporado a su trabajo aquí?

M.M. Es una buena pregunta que no sé contestarla ni yo. En mi regreso a Canal Sur se han juntado varias cosas: que la televisión nacional no me ofrecía nada que me satisficiera, que llevaba sin trabajar tiempo y que Canal Sur me ofreció un proyecto que me apetecía.

XL. ¿Ha tenido otras ofertas públicas o privadas?

M.M. Sí y llevaba tiempo diciendo a todas que no. Pero ahora tenemos un problema gordo en Canal Sur: que no nos ve casi nadie. Yo no pretendo conseguir audiencia de la gente analógica, de la que nos ve desde el sofá; creo que hay que meter un bombardeo de información importante en las redes sociales, diario e incesante.

XL. En su momento, usted fue víctima y detractora de las redes.

M.M. Y, por tanto, pionera. Y me enorgullezco de haber abierto el camino en las redes a otras mujeres que después también fueron víctimas de esos linchamientos.

XL. La Red hizo famosas sus meteduras de pata, las llamadas ‘mariloladas’, que tanto juego dieron en plan de broma cañera.

M.M. Bueno, de broma… nada: una cosa es el humor y otra, el linchamiento. Estuve preguntando por todas partes qué pasaba porque no lo entendía. Consulté en empresas encargadas de consumo de Internet y me gasté cantidades ingentes de dinero en estudios, encuestas y análisis para tratar de dar una explicación a un movimiento tan voraz y tan negativo. En ese momento, yo decía «buenos días» y las redes ardían.

XL. ¿Le afectó tanto?

M.M. Hombre, es más agradable estar en un jacuzzi tomando una copita de vino.

XL. Ha afirmado que la convirtieron en personaje para quitarla del medio.

M.M. Pero no lo consiguieron porque yo soy mucha Mariló.

XL. Qué dirían san Pablo y san Josemaría de esto?

M.M. [Ríe]. Que, como todo es para bien, aprendí mucho: yo seguiré dando mi opinión y, si los demás la tergiversan, es su problema.

XL. Más que de opiniones, se hacían risas de meteduras de pata.

M.M. Si te pones a hablar de errores, te diré que los profesionales más grandes meten la gamba. ¡Todos!

XL. ¿Y dónde está la parte buena de todo esto?

M.M. Si otros dicen «buenos días», como yo, y no arden las redes, el día que yo quiera mandar un discurso potente esto me vendrá de maravilla: existo, tengo presencia.

“Yo digo ‘buenos días’ y arden las redes sociales. El día que quiera mandar un discurso potente, esto me vendrá de maravilla”

XL. Ladran, luego cabalgamos.

M.M. ¡Exacto!

XL. ¿Le da miedo que ahora se repita algo parecido?

M.M. ¡En absoluto! A mí, desde luego, ya se me ha pasado. Otra cosa es que se les pase a ellos, pero ese es su problema.

XL. Su programa se llama 5.C, ¿qué significa?

M.M. Representa las cinco premisas del periodismo: conocer, comprender, contrastar, contar y corregir. 5.C es una terminología muy de redes. He querido empatizar con la gente joven. Quiero que los jóvenes participen.

XL. En su día denunció a Pablo Iglesias cuando, en una conversación con Juan Carlos Monedero, le dijo que «la azotaría hasta que sangre». Lo veremos como invitado en 5.C?

M.M. No lo sé, yo lo invité cien veces a una entrevista en TVE y jamás vino. A mí me da igual entrevistar a quien sea.

XL. ¿Eso es una medalla?

M.M. La medalla es que yo entrevisto a todo el mundo porque delante van a tener a una periodista. En una ocasión dije que yo habría entrevistado incluso al terrorista que quiso matar a Carlos (Herrera). Si lo va a entrevistar otro, ¿por qué no lo voy a entrevistar yo?

XL. ¿Qué le hubiera preguntado?

M.M. Que por qué lo quería matar y para qué. Entonces había muchísimos periodistas amenazados y yo sí sé defender a algunos compañeros, cosa que no han hecho conmigo.

XL. En nuestra profesión, ¿perro come perro?

M.M. Sí, absolutamente, y parece que yo he sido buen alimento porque les he dado de comer a muchos. Yo no lo haría nunca.

XL. Cambiemos de tercio. Dice que el gimnasio es su quirófano, ¿es una forma de decir que no se ha operado de nada?

M.M. Es que me hace mucha gracia cuando me preguntan qué me he hecho: ¡pues ir al gimnasio! Me operaré de todo cuando me haga falta, pero de momento me da un pavor tremendo. Yo me levanto a las seis de la mañana y a las siete menos cuarto ya estoy en el gimnasio.

XL. ¿Las arrugas se quitan en el gimnasio? ¿O es que no le salen?

M.M. Yo tengo 54 años y tengo unas ojeras arrugadísimas, pero me alegra que no las veáis [ríe]. Me da pavor operármelas, pero, si a mí me aseguras que se me va a quedar la misma mirada, me las opero mañana mismo. ¡Te lo juro!

Mariló Montero: "He sido un buen alimento para los perros" 1

Montero con sus hijos, Rocío y Alberto. «Él es un empresario agresivo y creativo, colabora con su padre y ya tiene programa propio. Ella está en Nueva York, sin padrinos que la coloquen en fiestas. Lo consigue todo sola. Es una mujerona». Foto: Contacto

XL. Su hijo Alberto ya ha metido la cabeza en la radio, con su padre.

M.M. Con Carlos hace la sección Te explico, papa [lo dice sin tilde: ‘papa’], en la que a veces intervengo yo con el WhatsApp, y tiene su propio programa de música: Área 27. Alberto es un empresario agresivo y creativo.

XL. Y Rocío Crusset, (porque utiliza el segundo apellido de su padre)…

M.M. ¡Esa sí que es una mujerona! Ella tenía un objetivo claro, diseñó una estrategia y lo ha conseguido. Ha vivido sola en Francia, Inglaterra, Sudáfrica. y ahora está en Nueva York, sin padrinos que la coloquen en fiestas. Rocío lo consigue todo sola.

XL. ¿Qué tal suegra va a ser?

M.M. ¡Divina y admirable! Tiene mucho que ver con la inteligencia. Si soy una excelente divorciada, ¿por qué voy a ser una mala suegra?

XL. Una excelente divorciada que pasa la Navidad y las vacaciones con su exmarido (Carlos Herrera), que mantiene con él empresas en común.

M.M. Mi hijo es un crack de la economía y ha montado un holding familiar y nosotros confiamos en él.

XL. ¿Ha contado alguna vez por qué se separaron?

M.M. No, ni lo voy a contar. Yo distingo entre lo personal y lo íntimo, y de esto último no hablo.

XL. Dice que no piensa rehacer su vida con nadie.

M.M. Vamos a ver, ¿yo qué tengo que rehacer? ¿De la mano de uno que me viene como en 1915 a darme de comer, de beber, entretenerme y llevarme a pasear? Pues no, yo me entretengo sola.

“Soy una mujer muy brava. Se lo debo a mi madre, que me preparó muy bien para la vida. ¡Me hizo una mujer con dos cojones!”

XL. ¿Tres claves para tener éxito en la vida?

M.M. Trabajar, trabajar y trabajar.

XL. ¿Qué no se debe hacer nunca delante de una cámara?

M.M. Creerte una estrella.

XL. ¿Y usted no se lo cree?

M.M. ¿Tú me has visto pinta de eso alguna vez? [Ríe].

XL. Yo le veo pinta de comerse el mundo. Hasta puede que me dé un poco de miedo [risas].

M.M. ¡Ah, ¿sí?! Pues será porque yo prefiero comérmelo a que me coman. Soy una mujer muy brava y eso se lo debo a mi madre, que me preparó muy bien para la vida, por eso la vida no me decepciona. ¡Mi madre me hizo una mujer con unos cojones!

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