Los bomberos Manuel Blanco y Jose Enrique Rodriguez se enfrentan a una condena de hasta 10 años de cárcel. Están acusados en Grecia de tráfico de personas en grado de tentativa. Por Daniel Méndez

Son voluntarios que salvan vidas y un tribunal los acusa de fomentar la inmigración ilegal. El 7 de mayo arrancará su juicio. Forman parte del equipo de rescate de la ONG Proem-AID. En enero de 2016 viajaron a Lesbos. La noche del 14 de enero acudieron a una llamada de auxilio a bordo de una embarcación de la ONG danesa Team Humanity (la suya estaba siendo reparada). Cuando volvieron al puerto de Mitilene, fueron detenidos. Pasaron tres días en un calabozo.

P. ¿Qué pasó la noche de la detención?

Manuel. Normalmente tenemos un equipo de tres personas en la línea de playa y otras tres en una embarcación semirrígida. Pero esa noche la nuestra estaba estropeada y estábamos todos trabajando en la playa. Recibimos una llamada de Salam (Aldeen, ciudadano danés de ascendencia árabe perteneciente a la ONG Team Humanity). Nos dice que un barco se está hundiendo y que necesita ayuda. Embarcamos con él.

P. Pero no hallaron la patera.

Manuel. No. Así que volvimos a puerto. Un barco militar nos dio el alto y nos dijo que los siguiéramos.

Quique. Nadie nos dijo que estuviéramos detenidos. El ambiente no era hostil. Bromeaban, preguntaban por el Sevilla, el Betis… Hasta que empezó a entrar personal que no hablaba de la misma manera. Estaban mosqueados. Y en un momento nos vimos con el cartelito, como en las películas. nos estaban haciendo la foto.

P. ¿Y ahora?

Quique. Esperamos que en el juicio se aclare. Nosotros hacíamos las cosas bien. Cuando llegábamos, avisábamos a los guardacostas. Nos coordinábamos con ellos. Y de repente te ves con las esposas. Pensando: «Mi madre me está viendo esposado por la tele».

Manuel. Esperamos que todo quede en un mal sueño. Pero por las noches te despiertas preocupado. ¿Cómo le explico a mi hijo que tengo que ir a juicio?

P. A juicio por salvar vidas.

Manuel. Nos piden hasta 10 años de condena. Aunque solo fuera un día sería injusto para nosotros y para el resto de los compañeros. En una noche en el Mediterráneo salvas más vidas que en 15 años de trabajo aquí en Sevilla. Ves situaciones donde sabes que, si tú no llegas, morirán 50, 60, 80 personas. Esto responde al intento de blindar las fronteras. Tiene que haber control, pero el derecho a la vida es lo primero. Lo dice también el derecho del mar, establecido por la ONU. Todos tenemos la obligación inexcusable de acudir a una llamada de auxilio.

P. Los bomberos están acostumbrados al riesgo… Pero no contaban con esto.

Manuel. Cuando tenemos una reunión con los voluntarios, antes de irnos, planteamos posibles riesgos. Siempre digo que cabe la opción de que nos confundan con traficantes. ¡Pero lo digo por protocolo! Como en el prospecto médico que te informa de todo lo que te puede pasar si tomas un medicamento. Nunca imaginé que pudiese ocurrir.

P. Desde Proem-AID, ¿cómo actúan cuando llegan a Grecia o Italia?

Manuel. Parecido a cuando viajamos con el cuerpo de bomberos. Nos ponemos en contacto con las autoridades locales para que nos asignen una parte del dispositivo. Lo mismo hicimos en Lesbos: entregamos un documento con nuestros datos, con nuestros recursos humanos y materiales… El día antes de la detención fuimos a socorrer un barco por petición expresa de los guardacostas y nos felicitaron. Todo esto ocurrió con el relevo número 3 de nuestra asociación en la isla. ¡Desde entonces han pasado 30 relevos más y no han tenido problemas!

P. ¿Y por qué aquella vez sí?

Quique. Imagino que si no nos hubiera pasado esa noche a nosotros les hubiese pasado a otros. ¿Fue un escarmiento? No lo sé. Sin hipótesis.

Manuel. Hay una tendencia a la criminalización de la ayuda humanitaria. Pero nosotros estamos en las antípodas de la acusación que nos hacen. ¡¿Tráfico de personas?! Nosotros nos dedicamos a las emergencias los 365 días del año y teníamos claro, entonces como ahora, que lo nuestro es ayudar. La protección a la vida. Eso sí, cuando hacemos un rescate, no le pedimos la documentación a nadie. No es nuestro papel. Ni en una carretera de Sevilla ni en el Mediterráneo.

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