El verano pasado, el volcán Kilauea -el más activo de los cinco que hay en Hawái- entró en erupción destruyendo más de 700 edificios y obligando a evacuar a centenares de familias. Por E. F. 

Ahora, los habitantes de Kapoho, una de las zonas afectadas, regresan a donde estaban sus casas con la esperanza de volver a levantarlas. Algunos de ellos  no ha dudado en plantar al menos un árbol de coco en su terreno. Incluso entre la lava, la vida encuentra un resquicio.

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