Es el gran aspirante para destronar a la ‘santísima trinidad’: Federer, Nadal y Djokovic. A sus 21 años, el número tres del mundo debe demostrar ya si, de verdad, tiene lo que hay que tener para ser un grande del tenis. Su próximo reto: Madrid, donde defiende título en unas semanas. Por Enrique Yunta 

En la carrera por suceder a los reyes del tenis, Alexander Zverev parte como favorito para asumir el relevo. En 2018 batió al mismísimo Novak Djokovic en la final de la Copa de Maestros, en Londres, cerrando la temporada como número tres del mundo con apenas 21 años. En esa etapa, además, ganó el Mutua Madrid Open, así como el Torneo de Múnich y el de Washington. Con la asignatura pendiente de un Grand Slam -nunca ha superado los cuartos de final-, sabe que necesita dar un golpe sobre la mesa, pero también que tiene tiempo. Sentado en la terraza de un hotel de Acapulco con vistas a la playa, el alemán Zverev habla sobre la presión por alcanzar el número uno. «Sé que puedo hacerlo», anuncia.

XLSemanal. ¿Siente la presión?

Alexander Zverev. Sí, claro. Siempre he tenido que cargar con ella. Desde que empecé, se me señaló como uno de los jóvenes con futuro: «El primer top 20 con menos de 20 años». Y es normal porque he ganado a los mejores y he levantado grandes trofeos. Para mí es algo positivo, un privilegio. Solo los mejores pueden sentir esa presión.

XL. Entonces, ¿le gusta?

A.Z. Por supuesto. Significa que estoy consiguiendo algo importante en el mundo del deporte. Nadal o Federer la han tenido durante toda su carrera y ahí siguen.

XL. Tras confirmarse en 2018 con el Mutua Madrid Open y la Copa de Maestros, ¿qué objetivos tiene para esta temporada?

A.Z. Mejorar, seguir creciendo como tenista, competir contra los mejores y ganarles. Debo mejorar en los Grand Slams y creo que voy por el buen camino. Cuando juego bien, siento que puedo ganar a cualquiera.

XL. Desde que empezó se le pregunta por el número uno. Le quedan solo dos escalones…

A.Z. Así es, pero tengo que ser mejor jugador, evolucionar. Djokovic y Nadal siguen a un nivel altísimo y es un reto muy complicado, pero no paro de trabajar para dar ese salto. De todos modos, lo importante es disfrutar del tenis, concentrarme en el día a día y no pensar en esos términos. Sé lo que tengo que hacer.

XL. ¿Disfruta mucho del tenis?

A.Z. Bueno, ¡estoy en Acapulco! La playa, a 20 metros; mi familia, mis amigos… ¡No está mal esta vida!

German tennis player Alexander Zverev celebrates his victory over British tennis player Cameron Norrie (out of frame) during a Mexico ATP Open men's singles tennis semifinal match in Acapulco, Guerrero state, Mexico on March 1, 2019. (Photo by PEDRO PARDO / AFP) (Photo credit should read PEDRO PARDO/AFP/Getty Images)

Es uno de los jugadores más intensos en pista. «Soy pura pasión, fuego. Transmito emociones», admite

XL. Sí, ¿pero era mejor cuando no tenía obligaciones?

A.Z. De niño amaba al tenis. Ahora también, pero, sí, es diferente. Nunca he perdido el amor, como han reconocido otros jugadores. Mi pasión sigue ahí. Yo nunca he jugado por el dinero, jamás. Siempre lo he hecho por disfrutar, por estar en grandes estadios, por la afición y su calor, por la pasión. Y por ganar.

XL. Tiene un buen palmarés para su edad, pero le falta dar un paso en Grand Slams.

A.Z. Sí, las cosas no han salido bien hasta ahora, pero no responde a una causa concreta. Si se fija, al principio de mi carrera tampoco se me daban bien los Masters 1000 y ya he ganado tres. Se trata de insistir e insistir. Hay nueve a lo largo del año y aprendí a entenderlos para jugar más rápido. En los grandes, que solo hay cuatro, todo es diferente. Cuantos más juegue, más confianza ganaré.

XL. Como abanderado de los jóvenes, no ha dado aún el golpe sobre la mesa para que se produzca el relevo generacional con respecto a Federer, Nadal, Djokovic…

A.Z. Es que siguen siendo buenísimos. Cuando Sampras ganó 14 Grandes, nadie se le acercaba. Ahora, tres tenistas en activo tienen más que él (Djokovic, 15; Nadal, 17; y Federer, 20). ¡Es una locura! Puede que nunca veamos nada igual.

“Debo mejorar en los Grand Slams y creo que voy por el buen camino. Cuando juego bien, siento que puedo ganar a cualquiera”

XL. ¿Qué diferencia a los buenos jugadores de los número uno?

A.Z. Consistencia, supongo. Siempre juegan el mejor tenis en los peores momentos, en los peores partidos. En eso, Nadal y Federer son imbatibles. Djokovic y Murray también son increíbles.

XL. ¿Le gustaría retirarlos ya?

A.Z. ¿Retirarlos? ]Se ríe]. No. No quiero retirar a Federer o a Nadal. Quiero probarme y buscar la manera de ser mejor que ellos, ganarles en la pista.

XL. ¿Superará alguien esos 20 Grandes de Roger Federer?

A.Z. No me atrevo a responder. Si Rafa Nadal está sano, puede ganar 10 Roland Garros más, salvo que uno de los jóvenes le plante cara. Puedo ser yo, Thiem… Y con Novak nunca sabes, porque pasó un par de años sin jugar bien y regresó a lo bestia. Cuando juega así, es dificilísimo pararlo. Será interesante ver la batalla entre los tres.

“Nunca he jugado por dinero, jamás. Lo hago por estar en grandes estadios, por la afición y su calor, por la pasión. Y por ganar”

XL. Habla con tranquilidad, reflexiona, es cercano… Nada que ver con lo que transmite en la pista.

A.Z. [Se ríe]. Me considero una persona bastante serena. Me sale natural. Me gusta la playa, disfrutar de mi vida… Pero sí, en la pista soy pura pasión, fuego. Transmito emociones, es verdad.

XL. ¿Qué le indigna?

A.Z. Que me mientan. Pero no soy de los que se enfadan con facilidad. En la pista es otra historia, soy diferente.

XL. Le interesa mucho el mundo del reciclaje, ¿verdad?

A.Z. ¡Sí! Estamos destruyendo el planeta con tanto plástico, destrozando los bosques, matando los océanos, el agua… ¿Por qué? Debemos recapacitar sobre el daño que causamos al medioambiente; respetar a los animales en su hábitat, cuidar lo que nos rodea. Hay que ser más inteligentes y concienciar a la gente. A veces parece que nos da igual, pero tenemos que ponerle freno.

XL. ¿Qué hace cuando está en casa?

A.Z. Mischa (su hermano) acaba de tener un bebé y jugamos mucho con él. También paso mucho rato con mi perro. De momento solo tengo uno, pero cuando deje el tenis tendré cinco o seis. Me gusta leer y leo todo lo que puedo sobre el cosmos, veo muchísimos partidos de la NBA y paso mucho tiempo con mis amigos y mi hermano. Tiene 31 años, 10 más que yo, pero parece el mayor niño del planeta. Siempre propone planes y juegos.

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XL. Sus padres son rusos; usted, alemán y vive en Montecarlo. ¿De dónde se siente?

A.Z. Alemán cien por cien. Nací, crecí y fui al colegio allí; mis amigos son alemanes… De todos modos he tenido suerte porque gracias a eso hablo alemán, ruso e inglés -y algo de francés-, lo que me ha convertido en una persona muy cosmopolita.

XL. ¿Cómo maneja la fama a sus 21 años?

A.Z. Soy una persona normal. Vivo en Mónaco y probablemente soy la persona menos famosa de allí. Mis vecinos son Novak Djokovic y Caroline Wozniacki; este tipo de personas.

“Estamos destruyendo al planeta con tanto plástico, destrozando los bosques, matando los océanos, el agua… Por qué?”

XL. ¿Entonces es usted quien pide selfis en Montecarlo?

A.Z. No soy de hacerme selfis, pero tampoco suelen pedírmelo mucho. Es algo normal lidiar con la fama. Si eres muy bueno en tenis, es algo que tienes que manejar. Mi familia siempre está ahí, mi hermano me pone los pies en la tierra, me dice que es mejor que yo en todo, así que… para mí no es nada especial.

XL. Su madre es la jefa de la familia, su padre es su entrenador; recibe, además, consejos de Ivan Lendl… Tiene buenos asesores.

A.Z. Mi mamá, tiene razón, lo controla todo. También es la jefa de mi padre, ella manda. Se preocupa y se ocupa de nosotros. Mi padre es más calmado y no se mete tanto en mis asuntos, para eso está mi madre. Ella no me dice lo que tengo que hacer, pero me ayuda, me da consejos y me dice lo que está bien y lo que está mal. Entiende que estoy creciendo y que tengo una vida personal y otra como tenista. Hace lo mismo con mi hermano.

XL. El año pasado, en Madrid, ¿completó su mejor semana de tenis?

A.Z. Fue muy especial, el mejor torneo que he jugado jamás. Todo salió bien. No perdí ni un set; me sentí siempre bien, el ambiente, todo… Encontré mi ritmo de inmediato y me ayudó que venía de ganar en Múnich, para adaptarme rápido a la altura de Madrid. Se dio la circunstancia de que fuera de la pista estaba también en un momento muy feliz y eso es muy importante para el deportista. Hace que disfrutes de tu trabajo, y eso es perfecto. Todo ese periodo fue estupendo.